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Una madre ayuda a su hijo a realizar las tareas escolares que le han mandado para casa. :: david palma
Una madre ayuda a su hijo a realizar las tareas escolares que le han mandado para casa. :: david palma

¿Tienen sus hijos muchos deberes?

  • La Consejería de Educación anuncia la apertura de un debate público en el Consejo Escolar sobre las tareas para casa

¿Son excesivos los deberes que mandan los profesores?, ¿es tan grande la tarea para casa que los niños no tienen tiempo para el juego?, ¿es preciso que se ponga en marcha su regulación?

No hay una respuesta unánime para ninguna de las preguntas. Opiniones hay para todos los gustos y posturas enfrentadas también. Lo único que parece que está claro es la necesidad de que se abra un debate para aclarar posiciones y establecer un acuerdo que ponga fin a una polémica que surge cada inicio de curso y que cada vez parece que lo hace con más fuerza.

Ante esta situación, la Consejería de Educación anuncia que los deberes escolares serán debatidos en Extremadura. «Se hará en el seno del Consejo Escolar», adelanta el departamento que dirige Esther Gutiérrez.

En el terreno regional, la federación de asociaciones de padres y madres de alumnos de centros públicos (Freapa) ha solicitado por escrito a la Junta que los deberes sean voluntarios y no evaluables. Y el Pleno de la Asamblea de Extremadura aprobó el jueves, por iniciativa de Ciudadanos, instar a la Junta a que se promuevan acciones para rebajar la cantidad de deberes que los alumnos de Educación Primaria deben hacer en sus casas y que estas tareas sean solo complementarias de las del horario escolar.

Los profesores, por su parte, no consideran preciso debate alguno de la misma forma que los sindicatos docentes. Unos y otros recuerdan que existe libertad de cátedra. Y mantienen además que se trata de un debate no real, «una polémica artificial creada por intereses que no llegamos a conocer», en palabras de Alfredo Aranda, de PIDE.

En el terreno nacional, la confederación de asociaciones de padres (Ceapa) insta a no hacer las tareas escolares mientras la confederación de familias de centros privados-concertados (Concapa) rechaza la insumisión.

Por otra parte, diversas comunidades autónomas están estudiando si regulan o no las tareas escolares. De momento, el Pleno de la Asamblea de Madrid ha aprobado una proposición no de ley en la que se insta al Gobierno regional a regular los deberes escolares.

Extremadura, por su parte, llevará a cabo un debate al respecto, para que los diferentes colectivos que integran la comunidad educativa expongan su posición.

Los datos oficiales que se conocen hasta la fecha respecto al tiempo destinado a los deberes y la repercusión de los mismos en el aprendizaje de los escolares no son halagüeños ni para España, ni por extensión para Extremadura. La Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE), que se encarga del informe PISA, dice que en España se dedica una media semanal de 6,5 horas a hacer los trabajos escolares fuera del horario del colegio, cuando la media del resto de países es de 4,5 horas de deberes semanales y la de Finlandia, de 2,4 horas.

Los padres

«Es decir, en España -y Extremadura no es ajena al país- casi se triplica el número de horas que se dedican a hacer deberes con respecto a Finlandia y, paradójicamente, estamos en el puesto 30 de los 44 países estudiados en cuanto a resultados». Por eso, «lógicamente algo estamos haciendo mal los padres, los docentes y la Administración educativa», afirma Joaquín León, presidente de Freapa.

También el informe PISA ha puesto de manifiesto que entre deberes, extraescolares y clases, un alumno español de 15 años asume a la semana más horas de formación que la jornada laboral máxima (y teórica), que llega a las 40. «Y el número medio de horas que los estudiantes pasan realizando tareas u otros estudios tiende a no estar relacionado con el rendimiento, como también se indica en el informe PISA», ahonda Joaquín León.

Además, recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado que los deberes perjudican la salud de los jóvenes. De hecho, en el último informe que ha hecho público constata que el porcentaje de estudiantes españoles que sufren estrés por culpa de los deberes es de los más altos de Europa. «Y esa presión, como señala la OMS, se traduce muchas veces en un incremento de patologías como los dolores de cabeza, de espalda, malestar abdominal y mareos», e influye asimismo «en los estados de ánimo, que llevan a los chicos a sentirse tristes, tensos o nerviosos».

Freapa también opina que los deberes escolares son en muchos casos tareas reiterativas «que aburren a nuestros niños y jóvenes anulando su creatividad» y que, además, contribuyen a aumentar las diferencias entre los alumnos. León explica que aquellos padres que tienen recursos económicos pagan clases a sus hijos del mismo modo que los que tienen formación pueden ayudarles, a diferencia de lo que ocurre con los alumnos que estudian en desventaja, con padres que no tienen formación en unos casos, recursos en otros y tiempo en otros más.

En definitiva, para Freapa, los deberes no garantizan resultados académicos, sí producen estrés y, sobre todo, generan desigualdades entre el alumnado. Por este motivo urge a la Consejería de Educación a que abra un debate público en la región y que se regulen las tareas que los docentes mandan para casa. Una petición que el departamento de Esther Gutiérrez ha acogido y que anuncia que se llevará a cabo.

A pesar de que ni todos los padres opinan lo mismo que Freapa, ni docentes ni sindicatos están de acuerdo. «Yo creo que el error es tratar de dar a todo uniformidad y plantear deberes sí, deberes no», señala Juan Rodríguez, padre de un alumno de tercero de Primaria.

«Posiblemente habrá alumnos que requieran hacer deberes en casa, para afianzar lo aprendido en el colegio, y otros que con lo que hacen en el aula tengan suficiente», añade. «Considero que un maestro con 20 o 25 alumnos debe conocer el ritmo y necesidades de cada cual y quizás poner a cada escolar los deberes que requiera». Este padre aboga por deberes personalizados, bien diseñados y que no supongan ninguna carga excesiva para los escolares que los necesiten.

«Yo considero que no pasa nada porque al menos en los últimos cursos de Primaria, a partir de cuarto por ejemplo, se manden deberes a los alumnos, ajustados lógicamente a su edad», señala Belén Bueno, madre de una alumna de sexto de Primaria. «Porque creo que es positivo que vayan cogiendo un hábito de estudio que, desde luego, van a necesitar y mucho a partir de Educación Secundaria Obligatoria (ESO)».

Los sindicatos se muestran partidarios de esta opción. «Lógicamente no pueden ser una carga excesiva, pero todos los alumnos deben ir entendiendo a lo largo de la Educación Primaria que hay que dedicar cada tarde un tiempo a los deberes, que en el caso de los alumnos de ocho años por ejemplo pueden ser 15 minutos y poco más, porque esto es positivo para ellos», afirma Alfredo Aranda.

«La Freapa se equivoca cuando los rechaza. Los deberes tienen que servir para apoyar lo explicado en el aula y crear un hábito de estudio que es fundamental para la vida», agrega el vicepresidente de PIDE.

Aunque hay quien considera que el alumno adquiere el hábito cuando empieza a necesitar estudiar, «el escolar que llega con él adquirido a ESO tiene muchas más opciones, en general, de ir bien en este nivel educativo», defiende Aranda. Por eso PIDE aboga por que los deberes continúen, ajustados a la edad y sin que sean excesivos. «Creemos, además, que esto es lo que ocurre en la actualidad y que, por ello, el debate planteado no se ajusta a la realidad».

Respecto a si generan o no desigualdades entre los alumnos, PIDE afirma que la escuela extremeña cuenta con muchos programas de apoyo para atender las necesidades de aprendizaje de los alumnos que presentan dificultades. «Por lo que no creo que el éxito o no de un alumno dependa, como dice Freapa, de si tiene ayuda por parte de sus padres, porque lo más importante es que se fomente la autonomía del escolar, que hagan los deberes solos que para eso al día siguiente está el profesor en el aula, para corregirlos».

Los docentes

ANPE también rechaza la petición de Freapa y aboga por que cualquier problema que surja en la escuela se debata entre padres y profesores del centro de turno. Este sindicato lamenta que se cuestione la actividad del profesorado y su autoridad profesional y académica. «El problema es que el debate real no son los deberes, sino la conciliación de la vida familiar y laboral», en palabras de Antonio Vera, presidente autonómico de la central.

«La polémica se traslada a los profesores porque se dice que no da tiempo a hacer los deberes, pero quizás la cuestión es que si los niños están en extraescolares desde las cinco hasta las ocho, es complicado que cuando lleguen a casa a esa hora tengan fuerzas para hacer las tareas; ni los niños ni sus padres», añade.

«Queremos que hablen inglés y más idiomas desde ya, que sean jugadores de fútbol, bailarinas de primera, pianistas... Quizás ese es el problema y no los deberes». Aunque también destaca que las tareas para casa deben ser las ajustadas a la edad del escolar, «pero siempre desde la autonomía y la libertad de cátedra que tiene el docente». Antonio Vera considera que «se puede compaginar todo si todo se asume en su justa medida».

Por eso la central no rechaza, como tampoco lo hace PIDE, que se abra un debate sobre los deberes escolares. Pero para introducir coherencia y acabar con una polémica que pone en tela de juicio la labor de los profesionales de la educación, que son los docentes. «Y en ese debate no se puede olvidar que los deberes ayudan a afianzar lo aprendido en el aula e inculcan hábitos de estudio y organización».

La misma opinión expresa Margarita Villafaina, profesora de Matemáticas en ESO. «El problema no son los deberes, sino las excesivas actividades escolares que ponemos a los niños, que les desbordan al igual que a sus padres, y de eso no somos culpables los docentes». Mantiene que el problema, por ello, no son ni el colegio ni las tareas que se mandan para casa, sino la conciliación laboral y familiar, «que es una cosa bien distinta, porque si los padres trabajan o tienen sus propias actividades de ocio, entonces ¿qué hacemos con los niños?».

Reitera que no es una cuestión de la que sean responsables los profesores, reivindica que se les deje trabajar con autonomía y que se fomente que los escolares se organicen y dediquen tiempo al estudio y al esfuerzo. «Entiendo que en ESO deben dedicar cada día a ello no menos de dos horas, porque tienen que afianzar los conocimientos, repasar lo que se ha dado en el aula y tener lógicamente un hábito que les permita enfrentarse en solitario a su trabajo, a su obligación».

La necesidad de hablar

Las posturas enfrentadas de padres y profesores hacen conveniente la apertura del debate anunciado por la Consejería de Educación, a juicio de Carlos Pajuelo, psicólogo y autor del blog Escuela de Padres en HOY.es

«Hay que sentarse a hablar y establecer un acuerdo, para el que tienen que ceder todas las partes, con el fin de que padres y profesores se validen mutuamente y se olviden del enfrentamiento». Según este experto, deben ponerse tareas para casa pero las adecuadas a cada alumno, puesto que no todos los escolares requieren lo mismo. «Y la finalidad de éstas no puede ser llevar a casa lo que no da tiempo a dar en el aula, sino ayudar a los escolares en su aprendizaje».

Pajuelo considera que la polémica con los deberes que está sobre la mesa «es solo un síntoma del problema real que existe, que es la falta de comunicación entre padres y profesores; por eso es necesario que ambas partes se sienten a dialogar», concluye.