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La arquería del San Francisco se recupera

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  • Los cuatro arcos sirven de cerramiento del atrio del antiguo monasterio, una edificación histórica construida en el siglo XV

  • El deficiente estado de conservación requería obras de conservación, que durarán tres meses

CPara poder intervenir en este elemento arquitectónico ha sido necesario mantenerlo despejado de nidos de cigüeñas y disuadir a estas testarudas aves de regresar al emplazamiento para reconstruir su hogar. Hasta ha sido necesario encomendar a un empleado de la Diputación provincial una misión especial: encargarse de estar atento para espantar a las cigüeñas que pretendieran volver a colocar allí sus nidos. Se trata de la arquería del antiguo Monasterio de San Francisco el Real, que está siendo objeto de unas obras de conservación y restauración ante el estado de deterioro que presentaba. Las obras comenzaron hace unos días, a mediados de septiembre, y se desarrollarán durante tres meses.

Es una intervención con un modesto presupuesto, 56.000 euros, pero Miguel Matas, el arquitecto autor del proyecto de restauración de la arquería, señala la importancia de los trabajos por el hecho de que es una construcción histórica y, además, declarada Bien de Interés Cultural (BIC). «Desde el punto de vista patrimonial es importante», resalta Miguel Matas, quien recuerda que el Monasterio de San Francisco el Real está en la relación de edificios declarados como Conjunto Histórico en 1949 y posteriormente se convierte en BIC.

La Diputación adjudicó el contrato a la empresa Cintra Arquitectura y Construcción SL por un importe final de 56.714 euros. El acta de replanteo se firmó el pasado 26 de agosto, fecha a partir de la cual se abre el plazo de tres meses para la ejecución de las obras. El inicio de los trabajos es visible desde mediados de septiembre, con los operarios ocupados en tareas de limpieza de esgrafiados y de la fachada que da a la calle, la Ronda de San Francisco. El arquitecto explica a este periódico que se han retirado esgrafiados que eran modernos y que desentonaban con los originales.

Asimismo se ha limpiado la suciedad en varios puntos y el escudo del medallón central, con la figura de Felipe II con el Toisón de oro.

El antiguo monasterio, hoy Complejo Cultural San Francisco, fue construido a partir de 1472, en el siglo XV, y posteriormente se levantó la arquería, que podría datarse unos 60 años después, ya en el siglo XVI. Está compuesta por cuatro arcos de medio punto, que sirven de separación del atrio del monasterio y la calle, la Ronda de San Francisco. Históricamente, además de la arcada, el recinto estaba protegido por un muro como cerramiento del conjunto, que incluía una huerta, muro que fue eliminado en 1981. Sólo se conserva un pequeño tramo, lindante con una las pilastras de la arquería. Sobre esa pared han comenzado a picar los operarios con el propósito de aplicar un revestimiento de falsos sillares con la técnica del esgrafiado.

Iluminación especial

En el proyecto se da cuenta de la relación de labores que hay que acometer para poner fin al «deficiente estado de conservación» que presente este elemento arquitéctónico: limpieza de la suciedad acumulada: restauración de la cobertura; consolidación de alguna parte de la fábrica de ladrillo, que presenta oquedades, fisuras y grietas; consolidación y restauración de revestimientos de mortero de cal que forman los acabados esgrafiados de la arcada; limpieza y consolidación de los elementos de granito que forman las pilastras y sus basas, medallones, ángeles alados, escudo central, etcétera.

Asimismo se ha previsto instalar una iluminación especial de la arquería desde la Ronda de San Francisco, con lo que este elemento arquitectónico se pondrá en valor.

«En el patrimonio histórico, un alto porcentaje del daño y las patologías lo hace el agua y también las cigüeñas y las palomas», afirma Matas. Precisamente, los nidos de cigüeñas allí ubicados fueron retirados, con el debido permiso de Medio Ambiente, para poder comenzar este proyecto de restauración y conservación.

De hecho, Miguel Matas afirma que es una obra que tiene un componente añadido más allá de los trabajos de albañilería: «es una labor de restauración», resalta el arquitecto, quien para la elaboración del proyecto se ha asesorado de una restauradora, María Ángeles Penis.

Hacía casi 40 años que no se acometía ninguna intervención en esta arquería. Las últimas obras de conservación datan de principios de los años 80 del pasado siglo, realizadas por la empresa Abreu.

Ahora, este nuevo proyecto, «más que una obra de piedra, es una obra de revestimiento, de recuperar el original», explica el arquitecto cacereño.