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Una mirada a través del pavés y un cerdo originario de Tierra de Barros

  • «A la gente le cuesta entrar en los museos, si les sacamos el arte a la calle, ganamos todos», apunta Báez

Clara Báez se compró una casa en el centro de Badajoz con la intención de restaurarla. Durante ese proceso descubrió los materiales de construcción, pero hubo uno que atrajo su atención de manera especial, el pavés. «Tiene unas aguas maravillosas, transparentes y cristalinas. Desde entonces pinto a través del pavés. Eso es lo último que hago, si tiene un estilo o no, eso ya no lo sé», expone esta artista.

Además, el patrocinador de la escultura que ella se ha encargado de pintar es Calero Suministros, una empresa de construcción, lo que se une perfectamente al estilo que pretendía utilizar. Sin embargo, el guiño del pavés no es el único que Báez ha tenido con la firma, ya que la cerdita Otilia –como la ha llamado– está vestida con un peto azul y lleva varias herramientas en el bolsillo. «En un principio pensé en Pepe Gotera y Otilio, pero luego, como me siento identificada, pues es Otilia. De momento, la única cerda de la piara, que yo sepa», apunta Báez, que reconoce que el trabajo no ha sido sencillo. «Empecé pintando el peto y separando el azul del blanco y la cabeza de las patas, que son pata negra, por eso no es rosa, es gris», explica, añadiendo que después fue poniendo una capa encima de otra con todas las ondas del pavés.

A la Iberian Pork Parade, Báez le encuentra muchos aspectos positivos: la difusión para los artistas, el tamaño de las esculturas y sacar el arte a la calle. «De museos andamos bien en Badajoz, lo de visitados o no… A la gente le cuesta entrar en los museos, si les sacamos el arte a la calle, ganamos todos», concluye la pintora.

Un cerdo originario de Tierra de Barros

Las raíces de las vides de Tierra de Barros nacen de las patas traseras del cerdo que ha llenado de color Marta del Pozo. Y van creciendo, convirtiéndose en plantas verdes, en uvas moradas, en tierra ocre y en tonalidades rojizas. «Quería plasmar las cepas de vides que tenemos aquí cerca en Tierra de Barros y el vino que se saca de ellas», explica Del Pozo, que asegura que se sintió inspirada al momento cuando le dijeron que su cerdo lo patrocinaba La Bodega de Santa Marina.

La pintora también ha reflejado todo el sentimiento que las personas podemos sentir cuando disfrutamos de una copa de vino, «y haciendo un guiño al cerdo ya que dicen que es uno de los animales más inteligentes», remarca. En su obra, a la que ha puesto el nombre de ‘Con los cinco sentidos’, la artista ha partido «de las raíces de la vid, que vienen de la tierra, luego las vides, con toda su frondosidad y su color. Se ve parte de la tierra de Tierra de Barros y las tonalidades propias de los vinos tintos, en este caso, que era lo que más me interesaba por darle fuerza y rotundidad al cerdo. Finalmente terminé con palabras que tienen que ver con esas sensaciones que nos transmite el vino».

En el trabajo sobre la escultura, a Del Pozo le ha costado adaptarse al esmalte. «Primero le he dado una capa de pasta en la parte del cuello, porque era donde iba a poner la caligrafía. Lo he alisado con una esponja y lo pinté todo de blanco. A partir de ahí comencé a darle el color», explica, añadiendo necesita el color y transmitir su forma de ver el mundo y eso lo consigue desde los colores.