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Un cerdo con la piel imaginada

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El cerdo creado por Virginia Rivas.

  • «Nunca me había enfrentado a un lienzo parecido; al principio no sabía por donde empezar», reconoce Rivas

Un cerdo ibérico, pero pintado en tonos rosas, azules y verdes pálidos. «Se llama 'La piel imaginada', porque me hacía mucha ilusión pintar un cerdete rosa cuando el cerdo ibérico es negro», dice sobre su obra Virginia Rivas, que en la actualidad está trabajando con colores muy pálidos en su paleta. «Quería trasladar mi obra a esa escultura y los colores tenían que ser muy pálidos», añade la pintora, que reconoce que el proceso ha sido muy gracioso, «la gente que lo veía decía que no parecía un cerdo ibérico. Por eso 'La piel imaginada', por crear a partir de un elemento que puede ser común, pero a la vez te distancia», explica sobre el nombre que le ha dado a su trabajo para la muestra Iberian Pork Parade.

Su paleta de colores no es lo único que Rivas ha trasladado a la escultura de Luis Martínez Giraldo. «En un principio me planteé muchas posibilidades para decorarla, pero luego me di cuenta de que lo que realmente quería era trasladar mi pintura a la obra que ya estaba hecha. Al final trabajé del mismo modo que trabajo una obra sobre un lienzo», apunta la artista, que asegura que lo que ha pretendido plasmar es lo que siempre trabaja en su pintura. «Tratar un poco todo el proceso que lleva la creación pictórica: el tratamiento de las formas, la ilustración. Quería haber escrito, pero al final preferí definir esos textos como si fueran formas vegetales y que recorrieran todo el lomo del cerdo y, así, concluir con lo que es todo mi proceso pictórico», señala.

En este proceso también tuvo dudas. «Nunca me había enfrentado a un lienzo parecido. Se me hizo un poco raro al principio, porque no sabía por donde empezar», expone Rivas, que sí tenía muy claro lo que quería hacer. «Trabajo por capas y creando mucha textura, lo cual me vino muy bien porque la escultura tiene textura y eso me ayudó». Primero hizo las capas más oscuras y encima puso las claras. «Enfrentarme a este formato ha sido complejo, divertido y me has gustado la experiencia», concluye la artista.

Una escultura que nos traslada al mar

Que el espectador pueda reflexionar mientras ve una obra de arte. Ese es el objetivo de la artista emeritense Fernanda Ruano cuando coge un pincel y elabora una creación. Y precisamente eso es lo que quiere transmitir con la escultura que ha pintado para la exposición itinerante Iberian Pork Parade.

Para elaborarla se ha centrado en el patrocinador de su escultura, Cocedero de Mariscos La Mar, y por eso ha pintado un cerdo con pinceladas que aluden al agua. «Esta obra también está relacionada con una creación que había hecho anteriormente sobre cartografía. Decidí mezclar esos dos aspectos. De ahí los tonos azules y los diferentes trazos», detalla Fernanda, una artista que ha pasado de ser figurativa a optar por la abstracción.

«La figuración ofrece un discurso más cerrado. Sin embargo, la abstracción permite algo que tiene mucho que ver con la función del arte. El espectador, a través de la obra, puede entrar en contacto consigo mismo. Actúa como una puerta que estimula la reflexión», explica esta licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla.

Su obra está impregnada de un concepto espiritual en el que el espacio se extiende hacia el interior de las imágenes, creadas a partir de capas de color o materias sobrepuestas.

«Cuando pintas un cuadro actúan aspectos muy circunstanciales como el estado de ánimo, pero creo que hay algo que conecta con lo esencial, algo que está en el pintor y en el espectador que se pone delante de la obra», añade Ruano.

Ella ha perseguido siempre el rastro de lo que va más allá de la realidad tangible. Con sus pinturas abstractas, que suponen una invención alterada del tema clásico del paisaje, pretende provocar en el espectador un estado de meditación.

Además de la pintura, su actividad creativa se desarrolla también en otros campos próximos a la poesía. Lo hace a través de obras de vídeo o poemas visuales que exploran el espacio intermedio entre la imagen y la palabra.