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El cerdo y su espiral de energía

  • La cacereña Abigail Narváez ha destacado en su obra la importancia de este animal para Extremadura

Muchos dicen que su estilo bebe de la estética pop. Sin embargo, ella prefiere definirse como artista figurativa. La cacereña Abigail Narváez es otra de las pintoras que participa en la exposición itinerante Iberian Pork Parade. Ha pintado una de las 40 esculturas en forma de cerdo creadas por Luis Martínez Giraldo. Y lo ha hecho con un diseñó sencillo pero cargado de significado.

«El cerdo ibérico en la región extremeña es uno de los animales más importantes. Por ello, he querido representar una espiral de energía hecha con colores que envuelve al ejemplar. Lo hace desde el hocico hasta el rabo a través de un movimiento circular. He simbolizado la energía que supone para nuestra tierra este ser vivo», detalla Abigail.

Apunta que nunca había pintado sobre un soporte similar, aunque sí había llevado el arte a la calle gracias a otras iniciativas. «Me parece una idea muy divertida. Que muchos artistas compartan un soporte común, con un enfoque diferente, enriquece siempre un proyecto. Había pintado en otros lugares como farolas, bancos, papeleras o contenedores de vidrio, pero nunca lo había hecho en un cerdo», añade Narváez.

Para ella, la pintura es una forma de expresarse, al igual que la música, otra de sus pasiones. «Ésta siempre ha sido un factor muy importante dentro de la creatividad. Me siento muy cómoda trabajando entre música y pintura», concluye esta artista que se ha formado con prestigiosos profesionales como los pintores y escultores Antonio López y Joaquín Vaquero Turcios.

Actualmente está trabajando en diferentes proyectos. Uno de ellos está centrado en la elaboración de quince cuadros para las hospederías de Extremadura y otro se basa en retratar animales.

La matanza domiciliaria en estado puro

'Metamorfosis' es el título de la obra creada por la artista Carmen Palop para la exposición itinerante Iberian Pork Parade. Al elaborarla se ha inspirado en la matanza domiciliaria, algo que según comenta ha visto desde pequeña. «Me llamaba la atención que obtuvieran tantos productos de un animal como el cerdo», detalla esta licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla que actualmente es profesora en el instituto Santa Eulalia de Mérida.

Para desarrollar esta obra ha fotografiado en una carnicería los diferentes productos que se consiguen tras la matanza y esas imágenes las ha incorporado a la propia escultura. La fusión de pintura y fotografía es una técnica que está utilizando durante los últimos años.

«En esta ocasión he optado por una gama de colores que pasan por el rojo, el tierra y el barniz oscuro. He buscado un acabado parecido al del bodegón barroco. Por eso aparecen muchas figuras abigarradas con fondo oscuro», explica Carmen, una artista a la que le gusta el detalle y, si puede ser en temáticas sociales, mejor. De hecho, antes de embarcarse en este proyecto, lo hizo en otro titulado 'Soledad de voz'. En él retrató el quejido, como gesto universal de dolor, de la mujer cantaora.

Anteriormente, con la exposición individual 'Mater amantissima', lanzó un grito desgarrador contra la guerra. En su colección se fijaba en mujeres y niños víctimas de la violencia.

La obra de la llerenense Carmen Palop ha recorrido numerosas ciudades de España (Madrid, Sevilla, Badajoz y Murcia, entre otras) y países como México, Francia y Portugal.