Las casas de campo en la Montaña condicionan el proyecto de la mina de litio

Zona de extracción y viviendas próximas, a menos de 400 metros de la mina. :: /L.CORDERO
Zona de extracción y viviendas próximas, a menos de 400 metros de la mina. :: / L.CORDERO

El estudio ambiental redactado por la empresa confirma que se trata de una «afección directa» y supone «el impacto más relevante»

Manuel M. Núñez
MANUEL M. NÚÑEZCáceres

Las casas de campo de la Montaña condicionan el proyecto para extraer litio en Valdeflores. No lo dice la Plataforma ciudadana antimina. Tampoco es una opinión que lance algún grupo ecologista o un aviso que haga el abogado de cualquiera de los propietarios de la zona, una de las más características de la ciudad por la acumulación de fincas y viviendas que funcionan como segunda residencia. La advertencia la hace la propia empresa.

La presencia de esas edificaciones obliga a intentar llegar a un acuerdo con sus dueños. Valoriza Minería SLU ha redactado el estudio de impacto ambiental en el que se debe basar la autorización administrativa al plan de la empresa que quiere explotar la mina. Tecnología Extremeña de Litio (integrada por Plymouth Minerals y Valoriza) se encuentra con un condicionante previo que reconoce. «El proyecto minero –se subraya en el documento presentado a la Junta de Extremadura– coincide con las viviendas cacereñas de El Portanchito y quedará muy próximo a las edificaciones localizadas en el Cerro del Milano». «La afección directa a una pequeña zona urbanizada en el área del valle se considera el impacto más relevante del proyecto, concluye.

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La sociedad minera se enfrenta a la necesidad de minimizar las posibles afecciones, tanto al espacio como a los edificios. Algunos propietarios apoyan la campaña anti-mina de la Plataforma e incluso han contratado ya a sus propios abogados para que les asesoren en la batalla legal que se vislumbra. La empresa ha fijado «un perímetro de afección directa alrededor de la corta con una distancia entre 100 y 250 metros». Lo que pretende es «ampliar la identificación de impactos, su valoración e incorporación de medidas». El objetivo, se explica en el estudio de impacto ambiental, es «dar cobertura a un mayor número de inquietudes sociales que pudieran surgir». A ello se suma la necesidad de aminorar las molestias a la población por «ruidos, emisiones de polvo, impacto visual, aumento de tráfico rodado...». Son aspectos que aborda la empresa, obligada a sentarse con los dueños de las fincas y hablar. «Existen construcciones y viviendas aisladas en el interior de la zona –analiza–, concretamente en El Portanchito y en El Cerro del Milano, por lo que la empresa promotora negociará con los propietarios a fin de alcanzar un acuerdo favorable para ambas partes». En este punto se introduce un matiz. Dicho acuerdo será el que «permita disponer del terreno necesario y al mismo tiempo ofrecer una calidad de vida adecuada para los residentes en las viviendas de alrededor».

A su vez, se asume igualmente que se producirá «un incremento de tráfico en la zona». «Durante la fase de producción –reconoce– existirá un trasiego continuo de vehículos destinados al transporte de material». También se verá afectada la Ex-206, carretera de Cáceres a Miajadas.

Aunque las conclusiones se consideran positivas, solo para la compra de terrenos se ha presupuestado una partida que supone más de la tercera parte del coste de la inversión en zonas comunes. Así, dichas fincas dispondrán de 5,5 millones de euros con vistas a su adquisición. Otros cinco millones de destinan al suministro de agua, un millón a los accesos, 800.000 euros al taller, medio millón a la línea de gas y otro millón de euros a la línea eléctrica.

La demanda de energía eléctrica se estima en un consumo anual de 56.930 megavatios por hora. A su vez, los números sobre el consumo de agua son diversos. En el resumen del proyecto se aporta la cifra de 143.000 metros cúbicos por año. Ese dato se refiere al abastecimiento externo. De hecho se mencionan otros recursos como infiltración, escorrentías... También se refiere a 244.000 metros cúbicos de «agua perdida por la humedad», 113.000 metros cúbicos de pérdidas por evaporación y 124.000 metros cúbicos de consumo para riego de pistas y operación minera. Además, el coste anual del consumo de gas natural se elevará a 11,3 millones.

Entre los próximos pasos de la empresa está la obtención de la autorización ambiental, aunque la Junta de Extremadura aclara que aún no ha iniciado los trámites administrativos. Tecnología Extremeña del Litio prepara un proceso de «contacto y negociación con los propietarios afectados».

El proyecto incluye seis áreas de planta: trituración, flotación, lixiviación, precipitado y producto final, almacenamiento de reactivos e instalaciones auxiliares. Todas ellas serán zonas abiertas o cerradas con suelo artificial. Oficinas, vestuarios, pistas, laboratorio y otros edificios obligarán a ‘sembrar’ de hormigón nada menos que 51.500 metros cuadrados en pleno corazón de la Montaña. La superficie del parking de la explotación se construirá con una capa de grava en la base y otra de 15 centímetros de hormigón armado. Tendrá capacidad para más de un centenar de vehículos.

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