SOCIEDAD

El presidente de la República de Portugal consideró que el galardonado seguirá vivo para todos gracias a su trabajo por la interculturalidad, y resaltó que el Centro de Estudios Ibéricos, convocante del premio, ha contribuido a que la frontera entre ambos países sea cada vez más difusa.
La consejera, por su parte, subrayó que la pérdida de Campos deja a Extremadura y España «sin una de las más valiosas figuras de su literatura, de una trayectoria difícil de resumir». Flores recalcó la vocación ibérica de toda su obra y su tarea por abrir espacios de diálogo entre las culturas española y portuguesa. «Pese a su ausencia, su obra seguirá enseñándonos para que nuestras culturas nunca más vuelvan a estar de 'costas voltadas' y mantengan ese diálogo que inician», añadió.
El profesor Eduardo Lourenço, uno de los pensadores más relevantes de la cultura europea y que da nombre al galardón, destacó «el incansable trabajo de Campos por unir ambas culturas» y en su homenaje leyó uno de sus poemas.
El Premio 'Eduardo Lourenço', entregado por primera vez en 2005, reconoce anualmente a una personalidad o institución portuguesa o española que se haya caracterizado por una intervención relevante e innovadora en el ámbito de la cooperación y en el dominio de las identidades, las culturas y las comunidades ibéricas.
En sus ediciones anteriores recayó en la pianista portuguesa María Joao Pires, el periodista español Agustín Remesal y en la profesora universitaria y ensayista Maria Helena da Rocha Pereira.









