Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

26.11.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo...» (M. Hernández). Acababa de entrar en la cincuentena y se nos ha ido para siempre uno de los hombres más importantes del panorama cultural extremeño. Su obra, sin embargo, era ya tan rotunda como todavía prometedora. Son muchos los caminos por donde Ángel Campos paseó su desgarbada y entrañable arquitectura. Profesor en diferentes institutos (Alburquerque, Guareña, 'Rodríguez-Moñino', 'Zurbarán' de Badajoz) y, durante los seis años últimos, en el Instituto Español de su queridísima Lisboa; militante de Izquierda Unida; cofundador de la editorial Los Libros del Oeste; director de las revistas bilingües Espacio/Espaço Escritor y Falar/Hablar de poesía; animador de mil empresas culturales, entre ellas las 'aulas de literatura', sostenidas por la Asociación de Escritores Extremeños, que él presidiera; crítico literario (con numerosos artículos en este periódico); estudioso y antólogo de los poetas extremeñas (compuso, con Álvaro Valverde, la aún imprescindible 'Abierto al aire') y portugueses ('Los nombres del mar', 'Un corazón de nadie', etc.); intérprete lírico de tantos artistas plásticos (Fernández de Molina, Antonio Gómez, Luis Costillo, Carlos Lencero, Antonio Covarsí, entre otros)... el amigo que hoy lloramos se labraría un nombre de relevancia nacional en dos facetas cultivadas por él con la pulcritud y dedicación de los elegidos. Ángel Campos había llegado a convertirse en el más importante traductor al castellano de los poetas portugueses contemporáneos, con muchos de los cuales tuvo estrecha relación. A los nombres de Fernando Pessoa hay que unir los de Sá-Carneiro, Saramago, Mário Cesariny, Eugénio de Andrade, Al Berto, Ramos Rosa, Carlos de Oliveira, Herberto Helder, Jorge de Sena, Fernando Assís Pacheco, Nuno Júdice, Raul Brandâo, Ruy Belo y muchos otros para completar la impresionante nómina de creadores lusos vertidos por él al español. Con reconocido acierto: el año 2006 obtenía el Premio de traducción Giovanni Pontiero, que convoca el Centro de la Lengua Portuguesa/Instituto Camões de la Universidad Autónoma de Barcelona y su Facultad de Traducción e Interpretación, por su edición de 'Nocturno Mediodía. Antología poética (1944-2001') de Sophía Mello Breyner. Y hace bien poco acababa de recibir el prestigioso Eduardo Lourenço, instituido por el Centro de Estudios Ibéricos, «destinado a distinguir personalidades o instituciones de lengua portuguesa o española que hayan demostrado una intervención relevante e innovadora en la cooperación transfronteriza y en la promoción de la cultura de las comunidades ibéricas». Lamentablemente, ya no podrá acudir al acto previsto en Guarda (27 noviembre), donde el rector de la Universidad de Salamanca, presidente del jurado, le habría de entregar el galardón. Ángel fue también un poeta fecundo, cuya valía no puede quedar solapada bajo sus aciertos como traductor. Amante del verso corto, la desnudez expresiva, el rigor formal y las composiciones breves; especialmente dotado para las intuiciones fulgurantes, cultivaría con preferencia los tankas, haikus, coplas y otras composiciones similares -sin omitir la prosa poética-, hasta labrar un corpus de obras, de diferente envergadura: 'Materia del olvido' (1986), 'La ciudad blanca' (1988), 'Caligrafías' (1989), 'Siquiera este refugio' (1993), 'Como el color azul de las vocales' (1993), 'De Ángela' (1994), 'La voz en espiral' (1998), 'El cielo casi' (1999), 'El cielo sobre Berlín' (1999), 'Jola' (2004), 'Por aprender del aire' (2005) y 'La semilla en la nieve' (2004). Esta impresionante elegía, en la que Ángel lloraba a su madre, le mereció muy justamente el Premio Extremadura a la Creación. Luis Mateo Díez, que junto a Saramago y Veríssimo Serrao formaba parte del jurado, declaró que ese libro era uno de los cantos más hermosos y estremecedores de los últimos tiempos. Casi póstumo, acaba de aparecer en Calambur, con ayuda a la edición de la extremeña Consejería de Cultura y prólogo de Miguel Ángel Lama, el volumen 'La vida de otro modo' (Poesía 1983-2008), que reúne la obra poética elaborada por Ángel en estos últimos cinco lustros. Descanse en paz quien tanto nos dio. Nunca le olvidaremos.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Cultura
más videos [+]
Cultura
Vocento
SarenetRSS