'Chinny' ya no besa a Feijóo

El presidente de la Xunta rompe con su novia periodista, Carmen Gámir, que ahora también quiere ser empresaria

DANIEL VIDAL
'Chinny' ya no besa a Feijóo

En plena primavera, el 18 de abril de 2009, Alberto Núñez Feijóo bajó las escaleras del parlamento gallego después de haber tomado posesión como presidente de la Xunta de Galicia y le plantó un largo y cálido beso a su novia, la periodista Carmen Gámir (Madrid, 1961), para celebrar su holgado triunfo. Aquella sincera demostración de cariño era la confirmación de la relación que mantenía uno de los solteros de oro del PP con esa mujer discreta y bien parecida con la que se le veía desde hacía ya varios años viajando por las sinuosas carreteras de la Costa da Morte y paseando a Camila, el schnauzer miniatura de ella. El pasado sábado, 1 de diciembre, en pleno otoño, Feijóo volvía a bajar las mismas escaleras. De nuevo, después de haber tomado posesión como presidente de la Xunta. Pero no se repitió el beso. Allí ya no estaba su novia. Y la ausencia de 'Chinny' -de 'chinita', por la ascendencia filipina de Gámir- confirmó algo que cientos de dimes y diretes ya habían anticipado: que Alberto Núñez Feijóo y Carmen Gámir habían roto.

El flechazo surgió en el año 2000 cuando 'Chinny' entrevistó para el periódico 'La Región', de Orense, de la que era corresponsal en Madrid, al entonces presidente de Correos. Entre preguntas y respuestas, se empezó a fraguar una relación que ha durado doce años y que empezó a ser pública cuando Gámir decidió dejar la corresponsalía en la capital para apoyar a su novio en la campaña electoral de 2009. La pareja siempre quiso proteger su intimidad con celo extremo. Si ellos jamás han hablado de su vida privada, su entorno mucho se ha cuidado de hacer lo propio.

Ausencia en una boda

Sin beso de película tras la segunda toma de posesión, sin viajes por la costa, sin ni siquiera visitas de Carmen Gámir a Galicia, y con los tabloides dando por hecho el fin de la relación desde que 'Chinny' faltara en septiembre a la boda del hijo de Ruiz Gallardón (íntimo de Feijóo), al entorno de la periodista aún le cuesta confirmar lo evidente. Pero lo hace: «Bueno, nosotros pasamos un poco de este tema, no hablamos entre nosotros, pero si insiste... Ya no están juntos, es verdad». En San Cayetano, sede del Gobierno gallego, son mucho más esquivos. Y también mucho más directos propagando rumores. «Aquí no se comenta otra cosa que no sea quién se queda y quién se va, además de los recortes en las 'consellerías'. De 'Chinny' no se habla. Eso sí, la ruptura ha servido para volver a poner en el disparadero la supuesta homosexualidad de Núñez Feijóo, que siempre ha circulado por los pasillos», aseguran fuentes de la Xunta. Ante tanto cuchicheo, él siempre se ha despachado proclamando a los cuatro vientos su heterosexualidad y su amor y su compromiso... por Galicia. Los que le conocen son incapaces de discernir si le afecta o no su separación de la que hasta ahora ha sido su pareja. «El trabajo le absorbe demasiado». Y tanta dedicación laboral ha podido ser clave en la ruptura entre el presidente Núñez Feijóo y la que muchos ya consideraban como 'primera dama' de Galicia, imprescindible en un buen número de actos públicos. Una 'primera dama' cuya agenda también empezaba a ser asfixiante a la hora de atender las otras 'obligaciones': las del corazón.

«No está deprimida»

De la corresponsalía en Madrid, Carmen Gámir pasó a trabajar para Soraya Sáenz de Santamaría cuando ésta ejercía de portavoz del PP en el Congreso. El triunfo de Rajoy en las elecciones generales hizo que Gámir fuera nombrada jefa de prensa de la secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández Currás. Guapa, inteligente y alérgica a los fotos, Gámir no pasa desapercibida en los saraos políticos o en los despachos del Ministerio de Hacienda, donde su vida personal ha sido el tema principal de los corrillos estos últimos días. Lo confirmaba ella misma en unas declaraciones recientes: «Esto hace daño. Se pasa mal cuando hablan de ti por los pasillos del Ministerio». Pero, a simple vista, la separación de esta pareja, que en doce años no pensó nunca en boda, no tiene nada de traumática. «Carmen no está deprimida, ni mucho menos», matiza un buen amigo de 'Chinny'.

Apoyada en su hija de 24 años, fruto de una relación anterior y que también vive en Madrid, la periodista de 51 años (la misma edad que Feijóo) se plantea ahora nuevos caminos en su vida. Y no parece que ninguno conduzca a Galicia, a pesar de que allí guarda grandes amigos y recuerdos. Uno de sus objetivos más inmediatos es abrir un nuevo negocio en la capital, aunque nadie sabe de qué tipo. 'Chinny' quiere ser ahora empresaria. Y pasear -sin los dichosos focos de por medio- a su querida perrita Camila.

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