Redes sociales, ¿caldo de cultivo para la depresión?

Redes sociales, ¿caldo de cultivo para la depresión?

La Generación del like vive una realidad distorsionada en plataformas como Instagram, Youtube o Facebook

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ

En España, ocho de cada diez internautas entre 16 y 65 años usan redes sociales, lo que representa un total de 25,5 millones de usuarios. El perfil del usuario medio es una mujer de 39 años con estudios universitarios y que trabaja por cuenta ajena, según el último estudio anual de redes sociales del IAB Spain.

El 31% de los usuarios de redes sociales en España tienen entre 16 y 30 años y son el colectivo más vulnerable. Un informe realizado por hospital universitario Sainte-Justine de Montreal (Canadá).En España pasamos 5 horas y 18 minutos al día conectados a Internet a través de cualquier dispositivo.

El estudio canadiense revela la conexión entre el uso de las redes sociales y la depresión. La Red de redes ha sustituido a la televisión como la reina del ocio. Los expertos del hospital Sinte-Justine apuntan a que a medida que aumenta el tiempo de uso de estos medios se observa una mayor incidencia en los síntomas de depresión.

El estudio canadiense ha investigado los hábitos de 4.000 adolescentes de entre 12 y 16 años. «Nuestra investigación ha revelado que el uso excesivo de ciertos medios digitales en un año puede asociarse a síntomas depresivos en ese mismo año, lo que puede dar a padres y educadores una ventana de tiempo suficiente para actuar», explica Elroy Boers, autor del estudio.

No obstante, el uso de videojuegos y otros dispositivos electrónicos no influyen en la aparición de los síntomas depresivos. El peligro, según los investigadores del hospital canadienses, son las redes sociales.

La imagen distorsionada de la realidad que se proyectan en plataformas como Facebook, Instagram, YouTube o Twitter es la culpable de estos episodios depresivos, según los expertos. Las redes sociales junto con la televisión «realzan únicamente los buenos momentos o celebra estilos de vida lujosos que están fuera del alcance de la mayoría de los jóvenes», apunta el informe.

La generación del Like vive enganchada a los algoritmos y notificaciones de las redes sociales. Precisamente, estas compañías ya trabajan en reducir esa dependencia. Instagram ha tomado la iniciativa de no mostrar el número de likes en las publicaciones ni el número de reproducciones en los videos que se suban a su plataforma en siete países. «Queremos que sus amigos se centren en las fotos y los videos que comparte, no en la cantidad de 'me gusta' que reciben», apuntó la semana pasada la red social de Mark Zuckerberg en Twitter.

El informe de los expertos canadienses es demoledor, «las características algorítmicas de la televisión y, en particular, las redes sociales, crean y mantienen un bucle de retroalimentación al sugerir un contenido similar a los usuarios en función de su comportamiento de búsqueda y selección anterior. El estado depresivo de una persona influye en sus opciones de visualización, cuanto más contenido similar se sugiere y se proporciona».

«La identificación temprana de la vulnerabilidad a la depresión les da a los médicos y padres una gran cantidad de tiempo para intervenir. Regular el uso de los medios sociales y la televisión de los adolescentes podría ser una forma de ayudar a los jóvenes a controlar el estado de ánimo depresivo o la vulnerabilidad a los síntomas depresivos», sentencian los investigadores.