Las sombras de alumbrar en casa

Unos padres contemplan a su recién nacido tras tenerlo en su casa./Ri Home Birth
Unos padres contemplan a su recién nacido tras tenerlo en su casa. / Ri Home Birth

La muerte de un bebé en un parto a domicilio en Vigo reabre el debate sobre esta práctica

INÉS GALLASTEGUI

Un bebé murió el lunes en un domicilio de Vigo, donde su madre había decidido dar a luz sin asistencia sanitaria. El parto se complicó porque el feto venía de nalgas y estuvo privado de oxígeno durante varios minutos. Cuando los efectivos del 061 llegaron a la vivienda, trataron de reanimarlo, pero ya no pudieron hacer nada. En España se producen cada año unos 1.400 alumbramientos en casa, según la asociación de mujeres El Parto es Nuestro. Algunas matronas consideran que esta opción puede ser «tan segura como en un hospital» siempre que se cumplan varios requisitos, entre ellos que la embarazada y el bebé se encuentren sanos y no existan contraindicaciones, que haya presente un profesional sanitario y que el domicilio esté cerca de un centro hospitalario. Hay mujeres que prefieren dar a luz en su propio hogar por rechazo al excesivo intervencionismo de los protocolos obstétricos o porque desean un nacimiento más natural en un ambiente familiar.

Según 'La Voz de Galicia', la pareja había tenido un primer hijo en casa y quería repetir esa bonita experiencia, pero no logró que ninguna matrona accediera a ayudarles, porque el niño estaba en posición podálica y, en esos casos, el parto se considera de alto riesgo. Es posible cambiar la posición del bebé mediante una maniobra, la 'versión cefálica externa', pero esta se realiza en torno a la semana 37 de gestación, cuando aún hay espacio en el vientre materno. Si no funciona, casi siempre está indicada la cesárea, puntualiza la doctora Olga Ocón, ginecóloga del Hospital San Cecilio de Granada.

Según informó el Hospital Álvaro Cunqueiro al juzgado, la mujer, gestante de 40 semanas, renunció voluntariamente a someterse a los controles ginecológicos del último mes del embarazo y se puso en manos de una persona sin preparación sanitaria. El juzgado de Instrucción número 5 de Vigo está investigando su presencia en el domicilio.

«El parto en casa en España no está ni prohibido ni regulado», afirma Gloria Boal, vocal de matronas del Consejo General de Enfermería. La presidenta de la Asociación Gallega de Matronas, Isabel Abel, señala, sin embargo, que hay profesionales que acceden a asistir este tipo de alumbramientos a domicilio siempre que se trate de un embarazo de bajo riesgo a término -entre las semanas 37 y 42 de gestación-, que no sea múltiple y que la mamá y el bebé no presenten problemas de salud a priori. Otra condición importante es que la vivienda no diste más de 20 o 30 minutos en coche de la maternidad más próxima, por si algo se tuerce.

En ocasiones, todos esos requisitos se cumplen pero el nacimiento no ocurre como se había planificado porque se presenta una complicación que obliga a trasladar a la parturienta a un centro sanitario. «Sucede en un 10% de los partos que comienzan en casa», explica la matrona. La mayor parte de esos traslados, señala Abel, se debe a que el parto se detiene; a que la madre está agotada o cambia de opinión y prefiere recibir anestesia epidural; o bien rompe aguas y el líquido amniótico aparece teñido, lo cual puede ser señal de sufrimiento fetal y, además, es un riesgo añadido si el neonato aspira ese fluido manchado de meconio. Otras veces el ritmo cardiaco del feto baja de forma notable y prolongada y es necesario acelerar el proceso para evitar que la falta de oxígeno cause daños en el cerebro.

También hay auténticas urgencias que pueden hacer que incluso un corto viaje al hospital sea demasiado largo. Por ejempo, explica la ginecóloga, una hemorragia postparto -es la primera causa de muerte materna perinatal en los países desarrollados, ya que la mujer puede perder una gran cantidad de sangre muy rápidamente- o una parada cardiaca del bebé.

Una matrona ayuda a la parturienta a dar a luz en su domicilio, acompañada por su pareja.
Una matrona ayuda a la parturienta a dar a luz en su domicilio, acompañada por su pareja. / Ri Home Birth

«Riesgo absurdo»

La cuestión es que solo un profesional especializado puede determinar cuándo el parto ha dejado de ser seguro y es necesario terminarlo en un paritorio o en un quirófano: no solo cuenta con sus conocimientos y su experiencia, sino también con un equipo técnico que incluye, entre otras cosas, un monitor del latido fetal.

Los partos en casa sin matrona son «una amenaza para las embarazadas y sus bebés», afirmó en un comunicado el Consejo General de Enfermería (CGE), que tacha de «absurdo e irresponsable» el riesgo que asumen algunos padres «en busca de una experiencia de alumbramiento más natural».

Hace tres años, el CGE hizo público el 'Informe Doula', en el que acusaba a las mujeres que ofrecen acompañamiento a las parturientas -más de medio millar en 2015, según sus datos- de «intrusismo profesional». Según Gloria Boal, el problema no es ya que una persona sin formación sanitaria atienda un nacimiento. «Solo con aconsejar a una mujer un parto de nalgas en casa ya la está poniendo en peligro», resalta. Y las 'doulas', matizó, no son amigas de la parturienta: pueden llegar a cobrar hasta 2.000 euros por asesorarla durante todo el proceso.

La presidenta de la Asociación Española de Doulas, Bea Fernández, reta al CGE a que denuncie «con nombres, fechas y datos» esos casos de intrusismo, ya que su propio código ético les impide atender partos en los que no haya una matrona. «No somos parteras. No diagnosticamos, no aconsejamos y no tratamos. Solo acompañamos emocionalmente a las mujeres en diferentes momentos: embarazo, parto, postparto, duelo, infertilidad, crianza... -zanja-. Somos las primeras interesadas en que se denuncien esos supuestos casos, porque se está manchando nuestro nombre».

«El parto en casa es una opción segura, siempre que se haga en las condiciones adecuadas -concluye la matrona gallega-. En España son muy pocos, pero hay que respetar el deseo de las madres». A menudo, recuerda, la decisión de dar a luz en el propio hogar es «una reacción contra el intervencionismo y la violencia obstétrica que se sigue sufriendo en muchos hospitales».

Otras lo hacen porque prefieren alumbrar una nueva vida en la intimidad de su casa, acompañadas por sus parejas y sus hijos mayores. «Hay tantas razones como familias», asegura la portavoz de la asociación creada en 2003 por un grupo de mujeres que vivieron cesáreas y partos vaginales «traumáticos».

Para Elena Gil, dar a luz en casa es una opción minoritaria en España porque no lo cubre la Seguridad Social -cuesta entre 2.000 y 3.000 euros contratar a una o varias matronas-, a diferencia de lo que ocurre en países como Holanda, Reino Unido o Dinamarca, y también por tradición cultural: «Venimos de una situación en la que se paría en casa porque no había más remedio. Ahora la mayoría de las mujeres buscan la seguridad de un parto hospitalario».

ASUMIR RIESGOS

Otra muerte hace un año
Una matrona de La Rioja dio a luz en su vivienda, hace ahora un año, pero el parto se complicó y ambos fueron trasladados al Hospital de Cruces. El recién nacido murió. «Dar a luz en tu propia casa es jugártela. Hoy en día carece de todo sentido», dijo entonces el jefe de Ginecología del hospital vizcaíno y presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, Txanton Martínez-Astorquiza. «No estamos preparados para atender en un domicilio las posibles contingencias sanitarias».
28%
de los partos son domiciliarios en Holanda, donde los cubre la Seguridad Social, igual que en Reino Unido (3%) y Dinamarca (1%) según la guía del parto en casa del Consejo Catalán de Enfermería. En España no llegan al 0,4%.
Evitar la violencia obstétrica
Cada vez más hospitales evitan, cuando no son necesarios, procedimientos como la inducción o aceleración del parto si este no se ha iniciado, las posturas forzadas de la madre durante las contracciones o en el expulsivo, el rasurado, los enemas, la episiotomía o la cesárea. «La mayoría de las mujeres tienen partos fisiológicos: no hay que tocarlas. Paren solas», resalta la ginecóloga Olga Ocón. A su juicio, una alternativa para las mujeres que rechazan el parto medicalizado son las casas de partos, instalaciones anejas a los hospitales pero con un ambiente más parecido al de un hogar.