Los retrasos condenan al cementerio nuclear de Villar de Cañas

Una concentración en contra del cementerio nuclear./R. C.
Una concentración en contra del cementerio nuclear. / R. C.

La falta de informes previos y de construcción, los problemas judiciales y el cambio de Gobierno, congelan el ATC

J. V. MUÑOZ Toledo / MadridJ. LUIS ALVAREZ Madrid

El futuro del cementerio de residuos nucleares o almacén temporal centralizado (ATC) de la localidad conquense de Villar de Cañas está en el aire, después de que el Gobierno decidiera paralizar el proyecto poco después de tomar posesión. Una decisión justificada tanto en el cambio del color del Ejecutivo, como por el contenido del futuro Plan General de Residuos Radiactivos que está pendiente de «aprobación y tramitación», tal como explicó en una carta el secretario de Estado de Energía, José Domínguez, remitida al presidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Fernando Martí. En la misiva se pedía que se suspendiera la emisión del informe perceptivo para poner en marcha la construcción de la instalación principal, en un proyecto donde ya se han invertido más de 77 millones de euros.

De esta forma y hasta que el Gobierno socialista diseñe su política energética y de gestión de residuos, se paraliza un proyecto que se inició en diciembre de 2011 cuando el Ejecutivo del PP dio a conocer la elección de Villar de Cañas. Años más tarde, en 2015, el CSN avaló el lugar elegido. Al mismo tiempo, el Gobierno de Castilla-La Mancha, del PSOE, inició una batalla judicial para evitar la construcción del ATC argumentando que la comarca de Villar de Cañas tenía un «alto valor ecológico» que se veía amenazada por el basurero nuclear. Para ello, amplió los lindes de un espacio natural. El Tribunal Supremo anuló en enero la decisión del Gobierno regional al prevalecer sobre ésta la «seguridad nuclear».

Ayer, el primero en expresar su satisfacción fue el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que destacó la «coherencia» del Ministerio para la Transición Ecológica, en lo que «supone el reconocimiento de que todo el procedimiento del basurero encerraba mucha más basura que la nuclear». «Era un basurero nuclear que convertía a esta tierra en una tierra de deshecho, de desprecio, ya no de segunda, sino de quinta», añadió García-Page, que se ha felicitado de que no vayan a invertirse este año los 145 millones de euros «que había presupuestado el anterior Gobierno para el ATC como derroche para los españoles».

También se felicitó de la decisión la Plataforma Anti-ATC de Cuenca. Su portavoz, Carlos Villeta, consideró que «se ha dado un paso adelante aunque ahora el Gobierno debería denegar la autorización de emplazamiento del cementerio nuclear en Villar de Cañas, que es lo que realmente daría carpetazo al proyecto». En este sentido, para Ecologistas en Acción la paralización del ATC «se encamina en la buena dirección del necesario cierre de todas las instalaciones nucleares y la elaboración de un nuevo plan de gestión de los residuos radiactivos.

«Irresponsabilidad»

Las críticas llegaron por parte del PP castellano-manchego, que calificó la decisión como «una gravísima irresponsabilidad» ya que estas instalaciones «existen en toda Europa y funcionan sin ocasionar problemas». El propio el alcalde de Villar de Cañas, José María Sáiz, dijo que «Pedro Sánchez ha querido agradar a García-Page, aunque al final el Gobierno hará el ATC porque es un proyecto de Estado, de interés nacional».

Aunque Villar de Cañas puede ser el primer paso del Gobierno socialista contra las nucleares, el futuro es incierto. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, señaló en una comparecencia en el Congreso que el plan inicial de Ejecutivo es cerrar las centrales nucleares al cierre de su vida tecnológica útil, que se cumple en 2028. Pero dijo que esa clausura se podía adelantar o posponer dependiendo de «numerosos factores», entre ellos que se despejasen todas las dudas sobre el cementerio nuclear.

Ese parón de Villar de Cañas podría repercutir en el desmantelamiento de la central nuclear de Garoña (Burgos). Los planes que el Ministerio de Industria tenía en 2011 pasaban por llevar a la localidad manchega el combustible gastado.

 

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