El anciano que regaló 80.000 euros a su pueblo

Jesús Vicente Díaz ha estado presente en la inauguración/ALBA PRIETO
Jesús Vicente Díaz ha estado presente en la inauguración / ALBA PRIETO

Jesús Vicente (88 años) dona a Piornal el dinero para una guardería que llevará su nombre y el de su esposa fallecida

A. A.

La guardería más solidaria de Extremadura está en el pueblo más alto de la región y fue inaugurada hace dos días. En rigor, es un centro de Educación Infantil, y en su nombre no recuerda a un exalcalde, un deportista de talla nacional que naciera en la localidad o a algún paisano ilustre que lograse que se hablara de Piornal más allá de Extremadura o de España. La nueva instalación, a la que acuden a diario una treintena de menores, se llama Jesús y Sabina. Así, a secas. No hace falta más, porque en el pueblo todos saben que se trata de Jesús Vicente Díaz, el hijo de Justo y Margarita, y de Sabina Ramos Pérez, la de Félix y Eladia.

«Algo, un poquino», responde Jesús cuando se le pregunta si se emocionó anteayer por la tarde, durante el acto de inauguración del centro para niños que lleva su nombre y el de su esposa. «Se acercaron a saludarme niños y personas mayores, y yo les saludé a todos», explica el hombre, que en octubre cumplirá 89 años y que ayer viajó a Plasencia.

Le llevó el alcalde en funciones, el socialista Ernesto Agudíez, para que pudiera explicar en primera persona a los periodistas por qué la guardería lleva su nombre y el de su mujer, que murió hace casi cuatro años. A su fallecimiento, el hombre empezó a pensar en la posibilidad de hacer algo con 80.000 euros que el matrimonio había ahorrado. Al final, decidió dárselo al pueblo. «En el Ayuntamiento me comentaron la posibilidad de que la donación fuera para ayudar con los gastos de la nueva guardería, y me pareció bien», explica Jesús Vicente, que no solo está en el nombre del nuevo centro de Educación Infantil, sino que también tiene en él una placa.

Ayto. Piornal

En ella hay un texto en el que se explica brevemente la historia del matrimonio. «Son dos hijos del municipio de Piornal, dos piornalegos que en su niñez pasaron por las penurias del fin de la Guerra Civil y de una economía de subsistencia típica de nuestro municipio», se explica en la placa. «Ambos contrajeron matrimonio el 2 de mayo de 1957 -o sea, hace 62 años y tres días- y emprendieron una vida en común, una vida austera y de trabajo duro».

Una vida en el campo, fundamentalmente. Ayer, de hecho, Jesús Vicente Vidal se definió a sí mismo como «un hombre de campo sin nada de estudios», según recoge Efe. «No tengo herederos y quería ayudar a todos los niños del pueblo, a los que hay ahora y a los que nazcan», comentó también. Más tarde, por teléfono, el anciano decía que estaba feliz. «He quedado satisfecho, bien contento con lo que he hecho, y la placa ha quedado bonita».

«No tengo herederos y quería ayudar a todos los niños del pueblo, a los de ahora y a los que nazcan»

En ella, además de las palabras, hay una foto en la que aparecen Sabina y él sentados en un banco, el hombre con la cabeza cubierta por una gorra y la mujer con un bastón a su lado. Los dos, con las manos en parecida postura, entrecruzadas. «En esa foto, Sabina debe tener ya unos 80 años», detalla el hombre. «Era una de las varias fotos que tengo yo en casa», añade Jesús Vicente, que explica que tiene sobrinos -«uno lejos del pueblo y otro fuera de España», detalla-, pero que apenas roza con ellos. «Yo he hecho la donación con la mejor voluntad y de corazón», resume el hombre, que con sus 80.000 euros ha permitido «comprar todo el mobiliario, mejorar las calidades y afrontar los gastos no cubiertos por los otros fondos recibidos», especifica el alcalde de Piornal, que ayer se mostró «enormemente agradecido por este acto de generosidad».

En total, el nuevo centro ha costado 250.000 euros, aportados entre la Diputación de Cáceres, el Estado y el grupo de acción local Soprodevaje. Por ellos y por Jesús y Sabina, los dos vecinos que ya han dejado su huella en el pueblo.