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Burguillos del Cerro, las gracias del Barrio Alto

Plaza de Burguilloa del Cerro, con el castillo al fondo y en lo alto. :: Esperanza Rubio/
Plaza de Burguilloa del Cerro, con el castillo al fondo y en lo alto. :: Esperanza Rubio

Bajando del castillo, sendas iglesias nos educan en arquitectura popular yen historia templaria

J. R. ALONSO DE LA TORRE

Una cruz recibe al viajero al llegar a Burguillos, venga de donde venga. No es una cruz cualquiera, sino el resultado de una tradición centenaria. Nosotros llegamos desde Zafra a este pueblo sorpresa, conjunto histórico-artistico desde 1998 y uno de los más bonitos de Extremadura.

De Burguillos, se conoce popularmente su castillo, imponente y principal, presidiendo el pueblo, la llanura y los montes. Levantado sobre una primitiva fortaleza islámica, su construcción comienza por un empeño templario, aunque será reformado varias veces. Es cuadrangular, edificado en mampostería y ladrillo, con torres circulares y cuadradas y un arco ojival de acceso.

Pero Burguillos es mucho más que su castillo y nos disponemos a descubrir sus gracias monumentales comenzando por su cruz tradicional más antigua, la situada en la calle San Juan, en la salida del pueblo hacia Jerez. Ante ella nos encontramos y a partir de ella iniciamos nuestro paseo por la parte alta del pueblo.

Hemos hablado de la parte baja y de la parte alta de Burguillos porque, efectivamente, el pueblo se divide en estos espacios fundamentales, aunque con un cambio social significativo: antiguamente, en la parte alta vivía la nobleza y en el llano moraban los menestrales y la clase baja. Hoy, es al revés y las familias más sencillas de la localidad (esparragueros, trabajadores del campo, jubilados, cazadores) ocupan las casas del Burguillos elevado.

Pero nos referíamos antes a las cruces tradicionales de Burguillos y no hemos explicado en qué consiste esa tradición. Pues nada y nada menos que, desde hace más de 500 años, al comenzar cada siglo, el tres de mayo, los burguillanos instalan una cruz en una salida de la ciudad. Esta de la calle San Juan fue la primera y se puso aquí el 3 de mayo del año 1500. Al comenzar el siglo XVII y al empezar el XVIII, se erigieron sendas cruces en la calle Zafra. La cruz del siglo XIX fue la del barrio del Amparo. El año 1900, se levantó una en la plaza del Perpetuo Socorro y la cruz del siglo XXI se instaló en la carretera de Valverde.

Torre barroca de la iglesia parroquial. :: E.R.
Torre barroca de la iglesia parroquial. :: E.R.

Así que dejamos atrás la cruz de San Juan y nos aventuramos por este Barrio Alto de Burguillos del Cerro, uno de los tesoros mejor escondidos de Extremadura. Aquí nació el pueblo, que luego se ensanchó hacia la llanura. Entre Santa María y San Juan, o lo que es lo mismo, entre el Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular y el Centro de Interpretación de los Templarios, disfrutamos de este barrio de casas blancas y sencillas y calles estrechas y típicas.

En lo alto del barrio, camino del castillo, está la iglesia de Santa María de la Encina, originaria del siglo XIII, con tres naves y capilla lateral que acogen un Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular que justifica el paseo. Si hubiéramos seguido por la calle de San Juan, habríamos llegado a la iglesia del mismo nombre, de estilo gótico y convertida en un fascinante Centro de Interpretación de los Templarios.

Burguillos pedagógico y didáctico, explicando en sus iglesias la historia y la arquitectura. Aunque la mejor lección sobre las construcciones populares de la Baja Extremadura se aprende recorriendo las calles de este Barrio Alto donde hasta los palacios son humildes. Y abundan: ya sea la Casa del Corregidor, ya sea el Palacio de la Duquesa de Béjar, ya sea, incluso, la Cárcel Real. El epicentro de este barrio es la llamada Plaza Alta, de la que parte un laberinto de callejas y callejuelas, ejemplo magnífico de la mejor arquitectura tradicional de Extremadura.

Las joyas de la provincia

Descendemos por estas cuestas de verdad, de las de pendiente poderosa, tanto que, cuando el castillo estuvo en obras, hubo que subir los materiales en burros y los pocos dueños de asnos que quedaban en el pueblo hicieron su agosto con el alquiler de pollinos.

Pasamos por una mansión importante, pero no se ve a nadie. La última vez que estuvimos por aquí, vivía en ella Antonio Castuera, un hombre sencillo y humilde, aunque en la fachada de su casa una placa oficial avisa de que no se trata de una casa cualquiera, sino del palacio donde vivió la Duquesa de Béjar, la familia Zúñiga, los señores de Burguillos durante el Antiguo Régimen. «Yo me crie con un tío mío, que compró esta casa de los Duques de Béjar, me la cedió al morir y vivo en ella, ya ve, un jornalero en la casa de un duque», ironizaba Antonio antes de enseñarnos su pequeño museo de artesanía de madera.

Calle del barrio alto. :: E.R.
Calle del barrio alto. :: E.R.

Seguimos bajando hacia el llano, pero antes, en el camino, nos encontramos con la iglesia parroquial de Santa María de la Encina y San Juan Bautista, que empezó a construirse en 1649 y no se terminó hasta 1795. Su nave es de estilo neoclásico y lo que más destaca es su esbelta torre-fachada barroca, en cuya traza y elegancia pudieron haber influido las torres de las cercanas iglesias de Jerez, que se levantaron en la misma época.

Por la calle Nave, desembocamos en el barrio bajo, la zona llana de Burguillos. A un lado, la plaza de la Misericordia, donde los viajeros que visitan Burguillos disfrutan haciendo las mejores fotos del castillo. Un poco más allá, la plaza del Altozano, con el ayuntamiento, de elegante y poderosa construcción, y la iglesia de la Concepción, en cuyo altar podemos admirar un hermoso retablo barroco. Desde aquí, continuaremos nuestro agradable deambular burguillano, ya sin cuestas, para disfrutar de la paz del Paseo de la Fuente Llano (sic), amplio y rodeado de casas solariegas, que perpetúan la tradición aristocrática de Burguillos del Cerro.

Ya en la carretera, el Paseo del Cristo nos despide, con los bares a un lado, un agradable quiosco donde comer y beber algo en el centro y el santuario del Cristo como última joya de este pueblo singular y sorprendente.

La fiesta de las campanilladas se celebra cada 9 de mayo, San Gregorio, en la plaza Alta

Burguillos es, además, pueblo de gastronomía particular con platos típicos como el almorraque, las ensaladas de berros y mogango o dulces artesanales como los repeñicos con matalaúva. No faltan las fiestas tradicionales: San Isidro, las fiestas mayores de San Lorenzo, la fiesta del Cristo, la subasta del Ramo o las campanilladas de San Gregorio, patrón del pueblo desde que, a mediados del XVII, según la tradición, libró a Burguillos de una plaga de langosta. La fiesta de las campanilladas se celebra cada 9 de mayo, día de San Gregorio, en la plaza Alta, donde son bendecidas las mascotas de los burguillanos.

Nos marchamos ya de Burguillos del Cerro ratificándonos en atribuirle la condición de pueblo-sorpresa de Extremadura. Seguimos nuestra ruta por estas tierras templarias, onduladas, adehesadas y llenas de encinas, camino de nuestro próximo destino: Jerez de los Caballeros.

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