Los San Fulgencio de Plasencia premian el compromiso

Los galardonados en la séptima edición de los San Fulgencio, anoche en Las Claras. :: d. palma/
Los galardonados en la séptima edición de los San Fulgencio, anoche en Las Claras. :: d. palma

Las Claras acoge la séptima edición de unos galardones consolidados en honor del patrón de Plasencia | La ciudad reconoce a Javier García, Laura Mordillo, Robe Iniesta, Cruz Roja, los scouts, Tannhäuser, Banco de Alimentos y 24 Fotogramas

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

Los San Fulgencio premiaron anoche el compromiso, el de todos y cada uno de los ocho galardonados, en los diferentes campos en los que se desenvuelven, pero también con la ciudad.

Por eso, Plasencia reconoció ayer, en el día de su patrón, el trabajo de Robe Iniesta, Laura Mordillo, Javier García Pajares, el movimiento scout, Cruz Roja, el Banco de Alimentos, la librería La Puerta de Tannhäuser y la asociación 24 Fotogramas. Porque unos desde el arte, otros desde la superación y otros más desde la generosidad contribuyen, con su compromiso, a hacer una sociedad cada día un poco mejor.

Robe Iniesta lo lleva haciendo toda una vida con su música y, por eso, ayer recibió aplausos en un abarrotado centro de Las Claras. Su cuñado José Vázquez recogió en su nombre el galardón y lo dedicó a la madre del artista, fallecida hace menos de un mes.

Laura Mordillo reivindicó el papel imprescindible de las mujeres científicas que como ella, con determinación, luchan cada día por continuar en el mundo de la investigación, ese que hace posible mejoras para todos.

Y Javier García Pajares logró silenciar primero el auditorio y después ponerlo en pie y llenarlo de sonoros aplausos, porque una vez más logró demostrar que «mi sordoceguera es mi discapacidad, pero también mi fuerza». Protagonizó el momento más emotivo de la gala y aprovechó su intervención para animar a los chichos que, como él, pudieran estar ahora en un pozo y a los padres que, por eso, se ven impotentes para ayudarles. Porque recordó que hubo un tiempo «en el que el baño era mi guarida y mi soledad mi única amiga». Pero entonces comprendió que «las diferencias nos hacen únicos» y recuperó la ilusión y remontó un vuelo imparable. Y ayer dio otra lección: «Creo en la bondad de las personas», aseguró.

Esa virtud que mueve el mundo, el suyo y también el del resto de galardonados anoche. La que lleva al movimiento scout a continuar hoy enseñando valores y a Cruz Roja y al Banco de Alimentos, como ayer dejaron claro Joaquín Micot y Loli Hernández, a seguir trabajando por los que más lo necesitan. Por eso ambos reivindicaron el trabajo del voluntario, del que dedica su tiempo y sus energías a los demás.

Como lo hacen desde la cultura tanto la librería La Puerta de Tannhäuser como la asociación 24 Fotogramas. Álvaro y Cristina logrando que la literatura sea ya parte esencial de la ciudad, demostrando que cuando se cree en un proyecto es posible hacerlo realidad; y el colectivo que preside José Luis Muñoz, haciendo de Plasencia cada día un poco más ciudad del cine, enganchándola con fuerza al séptimo arte.

En definitiva, un trabajo el de todos y cada uno de los premiados en favor de Plasencia, de la que ayer, además de aplausos, se llevaron un trocito con la réplica del lienzo realizado por Misterpiro, que muestra la imagen que se ve de la ciudad desde el cementerio judío, con buena parte de sus monumentos y la sierra de San Bárbara al fondo, incluidas las antenas.

Pero, como es tradición, las actividades del día de San Fulgencio comenzaron por la mañana con una degustación de migas (se repartieron 1.600 raciones), perrunillas (unos 70 kilos) y vino dulce. Un acto organizado un año más por la Asociación de Amas de Casa, con la colaboración del Ayuntamiento y La Pitarra del Gordo. Por la tarde, en la Catedral, el obispo José Luis Retana presidió la misa en honor del patrón de la Diócesis, que desde 2014 también lo es de la ciudad junto con la Virgen del Puerto.

 

Fotos

Vídeos