Iznájar, explosión de belleza cordobesa entre muros blancos y floridas macetas

Iznájar, explosión de belleza cordobesa entre muros blancos y floridas macetas

Las características de este idílico pueblecito le convierten en uno de los mejores destinos para realizar una escapada primaveral

ÁLVARO ROMERO

El idílico pueblecito de Iznájar se hace hueco en el extremo meridional de la provincia de Córdoba, en la comarca de la Subbética Cordobesa, concretamente a orillas del río Genil y junto al embalse al que da nombre, el de Iznájar. Un enclave fantástico donde la bonita silueta que marca la villa se mezcla a la perfección con el entorno y sus parajes.

La localidad arrastra una importante carga histórica y conserva un rico patrimonio, concentrado en el casco urbano. A todo esto se suman costumbres, tradiciones y festejos que han ido pasando de generación en generación hasta el día de hoy. Mientras tanto, el embalse y los interminables olivares decoran los alrededores con paisajes típicos del interior de Andalucía.

Entre sus calles

El plano del pueblo se extiende sobre una loma, callejuelas serpenteantes repletas de fachadas blancas y macetas azules discurren hasta el punto más alto del pueblo, culminado por el castillo árabe y la iglesia de Santiago Apóstol.

El primero de ellos, el Castillo de Iznájar, se sitúa en la parte más alta del Barrio de La Villa, consolidándose como uno de los símbolos de la localidad. Comenzó su construcción a mediados del siglo VIII, continuándose con sucesivas reconstrucciones y ampliaciones hasta el siglo XV. De origen árabe muestra una imponente estampa.

La segunda, la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, se sitúa junto al castillo. Es un templo levantado en el siglo XVI y de estilo renacentista. De ella destaca el retablo mayor, del siglo XVIII. A su lado, rodeada de naranjos se encuentra la plaza de Rafael Alberti, un rinconcito lleno de paz que rinde homenaje al poeta de la generación del 27 que tuvo presente a Iznájar en algunas de sus obras. Allí destaca un mosaico de azulejos donde se puede leer el poema 'Torre de Iznájar' del libro 'La Arboleda Perdida', escrito por el poeta gaditano.

De visita obligada es el Patio de las Comedias, quizá el lugar con más encanto de la villa, ideal para pasear, relajarse y tomar algo en cualquiera de sus bares. Durante el siglo XVI se realizaban allí diferentes representaciones teatrales, de ahí su nombre. Hoy es un patio típico cordobés, con paredes blancas y repletas de coloridos tiestos y macetas que alcanzan su punto más bonito en primavera.

La ermita de la Virgen de la Piedad, la iglesia de San José, La torre de San Rafael o la Casa de las Columnas, casa señorial que conserva su escudo de armas y muestra una bonita reja central, son otros de los atractivos que merecen la pena tener en cuenta todos aquellos turistas que decidan visitar esta hermosa localidad andaluza.

A vista de pájaro

Por la situación de Iznájar, es fácil encontrar espectaculares miradores desde donde visionar el paisaje y captar fotografías increíbles. Balcones que constituyen para el visitante un remanso de tranquilidad desde los que se deleitará con las vistas del embalse que abraza al pueblo y de las lomas pobladas de olivares.

Algunos de los más destacados son: el Mirador Cruz de San Pedro, se encuentra situado en la parte alta del pueblo, lugar privilegiado para observar el inmenso embalse, las puestas de sol y el casco histórico. El Mirador de Las Peñas, compuesto por una serie de balconadas que se asoman a la peña donde se ubica el pueblo. El Mirador de Las Tres Cruces, donde el visitante contactará con la naturaleza accediendo a un pinar que ofrece maravillosas vistas.

Entre otros parajes atractivos, en los alrededores se encuentran la Sierra de las Ventanas o el paraje de Valdearenas, lugares ideales para los paseos y excursiones. Por todo esto Iznájar es un auténtico remanso de paz y tranquilidad, lugar ideal para realizar una escapada en cualquier época del año pues la climatología allí casi siempre acompaña, con más de 300 días de sol al año, aunque es durante la estación primaveral cuando mayor belleza regalan sus calles.