Sánchez evita los guiños a Podemos y soslaya la cuestión de Cataluña

Sánchez es aplaudido por sus compañeros de bancada. /Óscar del Pozo (AFP)
Sánchez es aplaudido por sus compañeros de bancada. / Óscar del Pozo (AFP)

El líder del PSOE presenta ante el Congreso un programa de Gobierno centrado en su propia oferta electoral, admite que el entendimiento con el partido de Iglesias «no está siendo sencillo» y pide la abstención de PP y Cs

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

La posibilidad de alcanzar un acuerdo para un Gobierno de coalición con Unidas Podemos está en las conversaciones de los socialistas, pero apenas ha asomado hoy en el discurso de investidura de Pedro Sánchez. El jefe del Ejecutivo en funciones ha iniciado su intervención ante el Congreso de los Diputados, de hecho, con una apelación directa al PP y Cs para que le permitan gobernar mediante su abstención y no ha mencionado a la formación de Pablo Iglesias hasta el final con una llamada a la responsabilidad. «Estamos comprobando que no es sencillo alcanzar un punto de encuentro, pero nada que merezca la pena es fácil», ha apuntado. «Tenemos sobre nosotros la mirada esperanzada de millones de españoles».

Hasta ese momento, y a lo largo de su discurso de dos horas de duración, Sánchez no sólo no se había dirigido en ningún momento a su supuesto «socio preferente» sino que tampoco en la exposición del programa que pretende poner en marcha en caso de obtener la confianza de la Cámara en la votación e mañana (algo perfectamente descartable) o en la del próximo jueves (en la que le bastaría una mayoría simple) ha realizado ningún guiño al partido izquierdista. Sus propuestas, articuladas en torno a cinco ejes -desempleo y precariedad, reto tecnológico, cambio climático, discriminación de la mujer, desigualdad y desafíos globales- se han centrado exclusivamente en el contenido de la propia oferta electoral del PSOE.

A pesar de que, si hubiera entendimiento con Podemos, la investidura estaría prácticamente garantizada con la participación de ERC y el PNV, que ya han avanzado que no bloquearán la formación de Gobierno, el presidente en funciones ha cumplido, además, lo que dijo en una entrevista televisiva hace diez días -cuando su relación con Iglesias atravesaba su momento más tenso desde los comicios-y ha puesto sobre la mesa como «primera propuesta de pacto de Estado» la reforma del artículo 99 de la Constitución, el que regula la elección del jefe del Ejecutivo, para evitar que ante la falta de acuerdo haya que volver a repetir elecciones. «Con una votación -ha aducido- basta».

Podemos no aplaude

Sánchez sí ha tratado de centrar su alocución en una agenda de contenido social y ha ha planteado su intención de que al final de la legislatura haya un aumento del Salario Mínimo Interprofesional para situarlo en el 60% de la renta media española; ha prometido acabar en cinco años con el déficit de la Seguridad Social; ha garantizado una ley estatal de vivienda con medidas para frenar los precios abusivos del alquiler; otra para que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes tengan zonas de bajas emisiones con restricciones para vehículos más contaminantes o ha hablado de la derogación de los aspectos más lesivos de la reforma laboral, de ampliar la ley de la memoria histórica o de reimpulsar la proposición de ley de regulación de la eutanasia o la derogación de la 'ley mordaza'.

Estos y otros muchos asuntos presentes en su discurso se corresponden con cuestiones que para Podemos son prioritarias, pero en ninguna de ellas ha llegado tan lejos como pretende y defiende Iglesias. El partido de izquierdas no se ha mostrado, no en vano, demasiado entusiasta con las palabras de Sánchez y ha evitado aplaudir sus propuestas. El propio líder de la formación morada únicamente ha hecho gestos de aprobación cuando el jefe del Ejecutivo en funciones ha recordado a la mujer asesinada hoy en Calpe, cuando ha relanzado su promesa de cambiar la tipificación de los delitos sexuales (el «solo el sí es sí») y cuando se ha referido a la labor de rescate de inmigrantes de los barcos de salvamento marítimo.

Sin alusiones a Cataluña

La decepción no solo ha sido notoria entre los podemistas. El portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián, ha tildado incluso de «irresponsable y negligente» la actitud de Sánchez por no haber dedicado «ni un solo segundo» a hablar de Cataluña. En su discurso, el líder del PSOE únicamente se ha referido a la crisis territorial de soslayo en el mismo momento en el que defendía el proyecto europeo y se refería a la amenaza del Brexit.

«Nadie es menos español, o menos catalán, menos vasco, menos madrileño o menos andaluz por ser europeo; ocurre todo lo contrario: reforzamos nuestras identidades a fuerza de ser europeos«, ha argumentado. »Aprendamos las lecciones que ofrecen experiencias recientes«. En esa misma línea, ha rematado: «¿Qué es más útil? ¿Ejercer una soberanía pequeña e inútil desde el ¿O ser parte de un espacio común, compartiendo soberanía para enfrentar?».

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, también ha mostrado su sorpresa y, aunque ha insistido en que su formación en ningún caso votará 'no' a la investidura, ha acusado a Sánchez de actuar como si tuviera una mayoría sólida. El portavoz de Compromís, Joan Baldoví, por su parte, ha expresado irónicamente sus dudas de que el discurso del presidente del Gobierno estuviera escrito ya de antemano antes de que Iglesias diera un paso al lado el viernes y empezaran las negociaciones entre PSOE y Podemos. «Si es el de hoy -ha dicho- me preocupa».

En todo caso, la mayoría de los grupos han apuntado que aún hay margen para que las cosas cambien.

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