Un juzgado retira el tercer grado a Oriol Pujol

Oriol Pujol. /efe
Oriol Pujol. / efe

La Fiscalía impugnó la decisión de Servicios Penitenciarios de la Generalitat que permitía al exlíder de Convergència solo tener que dormir en la cárcel

CRISTIAN REINO

El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 2 de Cataluña ha revocado esta mañana el tercer grado a Oriol Pujol, exdirigente de Convergència, condenado a prisión por un delito de corrupción en relación a las ITV. Oriol Pujol, el único hijo de Jordi Pujol que se dedicó a la política, ingresó el pasado 17 de enero en la prisión de Brians II, en Barcelona, para cumplir la condenada de dos años y medio de cárcel que le impuso la Audiencia de Barcelona por el caso ITV.

Pujol, que estaba llamado a suceder a Artur Mas al frente de CDC, tuvo que dimitir como número 2 de Convergència en 2013 por las acusaciones de tráfico de influencias, soborno y falsedad documental. En julio de 2018, fue condenado por cobrar comisiones y utilizar su influencia política para favorecer a empresarios del sector de las estaciones de ITV.

Dos meses después de ingresar en prisión, la dirección general de Servicios Penitenciarios de la Generalitat, dependiente de la Consejería de Justicia, le concedió el tercer grado, lo que le permitía salir durante el día de la cárcel y regresar para dormir, excepto los fines de semana. La magistrada María José González le ha revocado ahora ese tercer grado, según señala en un auto dado a conocer esta mañana, «porque no es conforme a derecho».

La jueza estima la impugnación de la Fiscalía y le retira el tercer grado penitenciario. Según argumenta, su caso es de especial «relevancia» por su repercusión institucional y social, al «haber generado», su conducta, un «gran descrédito de las instituciones». «Aprovechó su privilegiada condición política para cometer hechos delictivos que deben ser objeto de importante reproche», señala la magistrada. «Fueron estas circunstancias las que justificaron que no se concediera al penado la suspensión de condena», recuerda, ya que su conducta provoca que «disminuya la confianza de los ciudadanos en las instituciones» y «daña el Estado de derecho».

La Generalitat propuso su tercer grado el 14 de marzo. «Ni tan siquiera habían transcurrido dos meses desde su ingreso, por lo que no puede afirmarse que se haya cumplido un periodo razonable de observación que permita al equipo técnico estudiar al interno para poder obtener un adecuado conocimiento del mismo, presupuesto indispensable para a su clasificación en tercer grado», afirma la jueza, lo que deja en mal lugar al informe de la Consejería de Justicia que avaló su tercer grado. Y añade:

«Debe concluirse que la administración penitenciaria adopta la resolución impugnada sin que haya transcurrido el tiempo de estudio suficiente que permita obtener un adecuado conocimiento del penado para la individualización de su tratamiento y clasificación». Admite eso sí, que tiene factores a su favor para el tercer grado, como que se trata de su primer delito, que asumió los hechos y los reconoció en público, que ha abonado las multas que le fueron impuestas, que hay bajo riesgo de reincidencia y que tiene trabajo como agente comercial. Y además, lleva a cabo un programa de «moral y valores» con «buena predisposición, pero «no suficiente por el corto periodo de realización». «No se sabe si el programa ha tenido efecto en su conducta delictiva centrada en la codicia y la posible repercusión en su estatus social y sus relaciones de poder», concluye el auto.

Pujol ascendió a la secretaría general de Convergencia en marzo de 2012. Con él, y con Artur Mas de presidente del partido, la formación nacionalista dio el giro hacia el independentismo y apostó sin ambages por el Estado propio. Ese mismo año, tras el portazo de Mariano Rajoy al pacto fiscal, Mas puso en marcha el proceso secesionista. Sin embargo, Oriol Pujol tuvo que bajarse del barco bien pronto, al verse implicado en una trama de corrupción. Desde 2013, el quinto hijo del expresidente de la Generalitat está alejado de la política. Igual que toda su familia, en el centro de la polémica desde que el exmandatario catalán reconoció, en julio de 2014, que había ocultado al fisco una fortuna durante décadas en paraísos fiscales.

Oriol Pujol es el primero del clan Pujol que entra en prisión con una condena firme. Sin embargo, su hermano mayor, Jordi Pujol Jr., estuvo ocho meses en Soto del Real en prisión preventiva. La Audiencia Nacional, que investiga al expresident catalán y a toda su familia, ordenó el ingreso por los delitos de blanqueo continuado de capitales, fraude fiscal y falsedad documental.