La UE recibe con frialdad la nueva iniciativa de Londres

Jean-Claude Juncker, Donald Tusk y Michel Barnier tras la votación en Bruselas, el 25 noviembre, del Acuerdo de Salida./REUTERS
Jean-Claude Juncker, Donald Tusk y Michel Barnier tras la votación en Bruselas, el 25 noviembre, del Acuerdo de Salida. / REUTERS

Bruselas insiste en que la salvaguarda de Irlanda es intocable y que Reino Unido debe dar con las claves para romper el bloqueo del 'brexit'

SALVADOR ARROYOCorresponsal. Londres

«No busquéis respuestas en Bruselas. Es el momento de que Londres hable, no que lo hagamos nosotros». Ese mensaje del portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, resume el ambiente que se vive en la capital comunitaria desde que Westminster tumbó hace una semana los acuerdos del 'brexit'. Y ese mensaje continuó ayer vigente, después incluso de la comparecencia de Theresa May en el Parlamento británico para anunciar un 'más de lo mismo' vestido como 'plan b'. Que se comprometiese con evitar la frontera dura en Irlanda, que apostase por una relación comercial más flexible con la UE una vez se consuma el divorcio o que hiciera un alegato garantista de los derechos de los ciudadanos sonó a simple reiteración en el corazón de Europa. Frialdad y silencio oficial.

Porque nada ha cambiado salvo que May confirmó su intención de que va a seguir trabajando para encontrar las fórmulas que le permitan sumar más apoyos en su Parlamento -tiene que escalar una montaña de 230 votos en contra-, y que 'amenaza' con volver a Bruselas para «llevar las conclusiones de estos debates».

El 'brexit' continúa bloqueado. Y sí, hay voluntad de seguir hablando, aunque aquí se insiste en que el 'backstop' o salvaguarda de Irlanda es parte de un Acuerdo de Salida que no se va a modificar. Los presidentes de la Comisión Europea (Jean-Claude Juncker) y Consejo Europeo (Donald Tusk) ya subrayaron en su última carta conjunta que el melón de los 585 folios no se abrirá. Y cualquier desliz en este sentido se desactiva casi automáticamente.

Es lo que le pasó ayer al responsable de Exteriores polaco Jacek Czaputowiczal. Propuso a sus colegas, durante la reunión mensual de ministros del ramo celebrada en Bruselas, la posibilidad de que ese 'backstop' (que se recuerda es una solución de emergencia para el supuesto de que en 2020 no haya un acuerdo comercial UE-Reino Unido) se limitase a 5 años. Lo planteó como vía para intentar evitar un divorcio traumático. El 10 de Downing Street ha reclamado en varias ocasiones que poner una fecha a la salvaguarda desterraría en las filas conservadoras el temor a que el país quedase atrapado indefinidamente en la estructura del bloque. Pero el polaco se quedó solo.

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