Ámsterdam prohibirá las visitas en grupo al barrio rojo

Dos prostitutas se muestran en el barrio rojo de Ámsterdam. /AP
Dos prostitutas se muestran en el barrio rojo de Ámsterdam. / AP

El ayuntamiento limitará desde el año 2020 la entrada con guía a la popular zona del centro de la ciudad

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

El desmantelamiento del barrio rojo de Ámsterdam continúa quemando etapas, aunque poco apoco. Ese lugar de libertad al que acudían miles de personas de todo el mundo en busca de marihuana y de sexo -ambos legales- ha perdido su aura. Los habitantes de la principal ciudad neerlandesa ya no quieren que el lugar en el que habitan sea conocido principalmente por las mujeres que se exhiben en los escaparates. Hace una década, el ayuntamiento se propuso cambiar toda la zona con medidas para ir cerrando escaparates femeninos con otro tipo de establecimientos.

El objetivo era atraer más vecinos y negocios. Empezaron a abrir restaurantes, cafeterías o tiendas de marcas famosas. Solo el año pasado cerraron cien vitrinas de prostitución, aunque todavía hay numerosos locales y escaparates dedicados al sexo en el corazón de la ciudad.

Mientras la reconversión prosigue con su lento caminar, el ayuntamiento ha tomado medidas para intentar acelerar ese cambio. Y los turistas han sido su objetivo. La última decisión ha sido acabar con las visitas guiadas a este «mercado de carne», como lo denominan sus detractores, y evitar que se humille a las profesionales. «Ya es hora de dejar de ver a las trabajadoras sexuales como una atracción turística», señaló el concejal de Finanzas Udo Kock, que anunció estas nuevas medidas destinadas a «limpiar» el distrito a partir del 1 de enero.

Esta iniciativa también se expandirá a otros lugares céntricos de la ciudad aunque no con tantas limitaciones. Las visitas de un grupo detrás de una persona con un banderín en alto para seguirle solo se podrán celebrar hasta las 19:00 horas -incluidos los fines de semana- con un tamaño máximo de quince personas y con una tasa de pago llamada 'cuota de entretenimiento'.

El consistorio de la ciudad calcula que por el centro del barrio rojo -la Oudekerksplein- pasan cada hora diez grupos de turistas guiados; en las horas punta, este número puede subir hasta los 48. Una situación que se ha hecho insostenible y que, además, venía acompañada con que muchos turistas se paraban en cada escaprate para mirar, fotografiar a las mujeres -que en su mayoría no son neerlandesas-, hacer selfis y lanzar cualquier tipo de improperio hacia las meretrices. Una situación que llegó a tal punto de sordidez y mala educación que el consistorio decidió el año pasado obligar a los mirones turísticos a ponerse de espaldas ante los escaparates, prohibió hacer fotos y lanzar voces.

Esta es la última respuesta que ha dado el ayuntamiento a las peticiones de las asociaciones de vecinos, entre otros colectivos. La facilidad con la que se puede viajar a Ámsterdam, gracias a los vuelos de bajo coste, ha provocado una eclosión turística de Ámsterdam y los Países Bajos: cerca de 18 millones visitaron el país en 2017.

Un éxito que ha provocado que muchos habitantes de la ciudad -que no llega al millón de habitantes- estén hastiados de tantas personas visitando todos los rincones de Ámsterdam. El barrio rojo ha sido una de las víctimas de este exceso turístico.

Alejar la prostitución

En las próximas semanas, la alcaldesa Femke Halsema presentará diferentes propuestas sobre qué hacer con el futuro de los Wallen -los márgenes que designan los límites del distrito más famoso del barrio rojo-. En noviembre, los tres partidos que gobiernan la ciudad, GroenLinks (ecologistas), D66 (liberales) y el Partido Socialista propusieron crear nuevos espacios para ejercer la prostitución en zonas menos turísticas de la ciudad. «La idea es que las trabajadoras del sexo tengan más opciones que trabajar desde sus casas o en zonas turísticas donde tienen mucho menos anonimato», declaró Alexander Hammelburg, miembro del partido D66 a AFP.

En Ámsterdam, las prostitutas pueden ocupar los escaparates del barrio rojo desde el siglo XVII, tanto de día como de noche. Desde 1911 su actividad se legalizó.