Ana Locking celebra el Orgullo sobre la pasarela

El desfile de Ana Locking./Afp
El desfile de Ana Locking. / Afp

Oliva presenta una colección con botellas de plástico recicladas en la MBFWMadrid ante la atenta mirada de la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

Con la Segunda Guerra Mundial terminó la jornada del lunes en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWMadrid) y con ese capítulo negro de la historia comenzó el martes. Inuñez, sin embargo, se centró en un pasaje de esperanza que crearon Jan y Antonina Zabisnki en el zoo de Varsovia, en el que salvaron la vida a más de 300 judíos que huían de los nazis. Una mezcla de sentimientos que la diseñadora representa en una paleta colorida, pero con matices empolvados en prendas de patrones complejos que resultan del trabajo de piezas que simulan retales que se anudan entre sí. La ropa, de clara inspiración de la década de los 40, tiene detalles deshilachados a mano, pespuntes hacia fuera y acabados de desgastados tanto en bucólicos vestidos de satén como en otros diseños más utilitarios con guiños masculinos.

Los tonos de la luz inspiraron a Duyos. Desde los tenues verde hielo, lavanda, melocotón y dorado hasta los intensos turquesa, azul tinta, lima y morado dan color a sus artesanales diseños etéreos con grandes lazadas cerca del rostro en tejidos luminosos como lentejuelas, hilos metálicos y lamé. Destacaba un vestido de tul en el que se han cosido uno a uno 4.000 trozos de seda cortada a láser. Su maestría dio paso al trabajo de Hannibal Laguna, que mostró una propuesta mucho más relajada de lo habitual, con vestidos menos recargados y con Judit Mascó sobre la pasarela. Algunas de las sencillas estructuras de tul, seda y organza en tonos suaves se salpican por bordados con lentejuelas, a modo de diminutos espejos.

La firma de hombre García Madrid recrea la visión del mar por primera vez: enfrentarse a él, olerlo, sentirlo. Se sumerge en sus recuerdos y recupera la pureza de la luz del verano, que vuelve a nosotros en linos crudos, sedas salvajes, algodones con brillos, rayas y redes marineras en tonos pasteles y colores luminosos.

Los dos últimos desfiles del día, los de Ana Locking y Oliva, tuvieron dos nexos: una desbordante creatividad y la presencia de la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, en primera fila. Ana Locking estuvo apoteósica. En esta ocasión se inspiró en el Voguing, no solo como el baile que dio a conocer Madonna, sino como movimiento social subversivo, con una fuerte apuesta por la libertad fuera de condicionamientos sociales. Una propuesta muy seductora y divertida, mezclando cuadros vichy, encajes y príncipe de Gales con complementos de estética sadomasoquista. Desde la firma nunca dan puntada sin hilo.

Sorprendente fue también Oliva. La firma presentó una colección elaborada con telas fabricadas con botellas de plástico recicladas tras ser seleccionada por Ecoembes y el nuevo Comité de Sostenibilidad y Moda de la pasarela. El proyecto no se quedará solo en una puesta en escena porque las prendas saldrán a la venta y el director creativo, Juanjo Oliva, aseguró que tendrá continuidad en sus próximas colecciones para poner su granito de arena en que la textil deje de ser la segunda industria más contaminante.

Oliva; Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez, durante el desfile de Locking, y Hannibal Laguna. / Agencias

 

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