¿Vendrá Primark?

Centro Comercial Ruta de la Plata, o sea, el Eroski. :: L. Cordero/
Centro Comercial Ruta de la Plata, o sea, el Eroski. :: L. Cordero

En Cáceres, se apuesta sobre Eroski y se volverá a apostar en el hípico

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

En Cáceres nos hemos quedado sin apuestas tradicionales. Proliferan, eso sí, las apuestas en esos tugurios oscuros y secretos donde los jóvenes estudiantes se pulen la pasta del mes jugándose 20 euros a que el Polvorín de Lugo empata con el Alondras de Cangas do Morrazo en el minuto 33 del segundo tiempo, cuevas sin cristaleras donde la cerveza es barata y cada gol puede salir muy caro.

Pero las apuestas populares en la ciudad, las de siempre, eran otras dos: las que hacíamos en el concurso hípico durante la feria de mayo y la apuesta que hacíamos de vez en cuando, a la hora del café, sobre la fecha en que cerraría el hipermercado Eroski. Como va a cerrar ya el Eroski y han prohibido las apuestas hípicas, se ha acabado nuestra ludopatía benigna, entrañable y sin asomo alguno de vicio.

Me han hecho mucha gracia el PP y el PSOE lanzándose los trastos a la cabeza y culpándose, más o menos, del cierre del Eroski cuando aquí todo el mundo sabía que acabaría cerrando porque no íbamos a comprar allí. Menos mal que Ildefonso Calvo, concejal cacereño de Podemos, ha puesto un poco de cordura política en el asunto explicando lo que todos sabíamos. Ha venido a decir lo razonable: Eroski ha cerrado porque no tenía una buena política comercial, porque la empresa llevaba tiempo pasando de su hipermercado en Cáceres y se había dejado comer el terreno por otros establecimientos que han sabido adaptarse a los gustos de los cacereños.

Ahora, las apuestas cotidianas en las barras de los bares y las colas de las multitiendas juegan a adivinar si vendrá Primark o vendrá C&A, si instalarán un Worten o un Media-Markt o si pondrán algún súper andaluz: ¿Covirán, Sol, Más? De todas maneras, lo más sugerente es constatar que, aunque cierre, la gente se pregunta qué van a poner en el Eroski, los clientes siguen diciendo que se van a comprar ropa para una boda al Eroski y los vecinos dan razón de su domicilio generalizando: «Vivo por el Eroski».

Las ciudades son así: cuando un establecimiento o un organismo se hacen populares, da lo mismo que desaparezcan porque perdurarán durante años convertidos en topónimos urbanos. En Cáceres, hubo dos cines que marcaron la infancia de varias generaciones: el Coliseum y el Astoria. Hace años que desaparecieron, pero no se queda en la esquina del Cien Montaditos, que es lo que existe, sino en la esquina del Astoria, que es lo que existió. En la avenida de España, uno pasa por la acera de Coliseum o, y esto ya es nostalgia en vena, por la acera de Cursi, que es como se llamaba esa acera en los 60 y los 70, en uno de los ejercicios de autoafirmación pija más rotundos que conozco: sin ningún empacho, en Cáceres llamábamos Cursi o Cursilandia a la acera donde ejercíamos nuestra impostura pijotera de clase media cuando aún no se usaba el «¿sabes?» ni el «o sea».

Aquel Cáceres sigue quedando en El Requeté, en el pasaje de Fara o en la calle del carnet de identidad y se pregunta qué van a abrir en la esquina de Galerías Madrid. Aquel Cáceres, en fin, es el que se emocionó con la llegada del Eroski porque sintió, por fin, que se convertía en la gran ciudad soñada, y ahora lamenta su marcha porque la entiende como un signo de parálisis.

En medio de este vaivén de apuestas sobre lo que se va y lo que viene, surge una luz que quizás vuelva a brillar en mayo: las apuestas del concurso hípico pueden devolvernos a los tiempos gloriosos del: «Preparado Alazán, prevenido Volador». Ya sabemos cómo conseguir que nuestra tradicional ludopatía light se recupere en las ferias del año que viene. El camino para que reviva nos lo muestra la feria de Zafra, donde sí ha habido apuestas hípicas: sabían lo sucedido en Cáceres, pidieron un permiso especial para llevarlas a cabo y no ha habido problemas. En mayo, seguro que sabemos qué viene al Eroski y seguro que hay apuestas en el hípico, más que nada porque van a coincidir con las elecciones.

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