«Por las tardes apunto los pedidos y hago el encargo al panadero»

La alcaldesa de Gargüera despacha el pan a dos vecinas del municipio. /David Palma
La alcaldesa de Gargüera despacha el pan a dos vecinas del municipio. / David Palma

El Ayuntamiento de Gargüera lleva más de medio año encargándose de la distribución del pan en el municipio

J. M. M.

La última tienda que quedaba abierta en Gargüera, en la comarca de La Vera, cerró en septiembre del año pasado. Desde entonces, es el Ayuntamiento el que se encarga de la distribución del pan en la localidad. A su alcaldesa, Feliciana Muñoz, se le ocurrió que esta podría ser la solución tras hablar con varios panaderos de la zona y comprobar que era muy difícil que una empresa acudiese al pueblo a hacer el reparto.

Eso sí, la venta se hace por encargo. Los vecinos que vayan a querer pan deben solicitarlo con un día de antelación. Es la propia alcaldesa la que recoge esas demandas. «Por las tardes apunto los pedidos y se los traslado al panadero, para que traiga exactamente lo que se va a vender en la jornada y no sobre nada», expone Muñoz.

Sobre las once de la mañana llega el pedido, que suele estar compuesto por entre 35 y 40 panes diarios, aunque el sábado se duplica, porque el domingo no hay reparto. Es el panadero quien deja todos los encargos en un cuarto que se ha habilitado en el mismo edificio del ayuntamiento. Esa habitación se utiliza para despachar. Las jornadas laborales lo hace el personal municipal. «Va rotando, cada día lo hace un trabajador», explica la alcaldesa, que añade que es ella quien se encarga los sábados y los festivos, cuando los empleados públicos descansan.

La alcaldesa y los trabajadores municipales despachan los productos solicitados por los vecinos el día anterior a su venta

Cada jornada se venden entre 35 y 40 panes en el pueblo, aunque los sábados se duplican

El precio que los vecinos tienen que pagar al ir a recoger su pan por el edificio municipal es el mismo que pone el panadero. El Ayuntamiento solo hace de intermediario y entrega al empresario el dinero que recibe.

Como hace menos de un año que se puso en marcha esta iniciativa, los responsables municipales no pueden saber cómo evolucionarán las compras en los meses de verano, cuando el pueblo aumenta su población. «En la actualidad hay 178 empadronados, aunque hay algunas personas menos residiendo habitualmente», confirma Muñoz.

Sí notaron que en Semana Santa hubo más encargos y se multiplicaron las ventas, por lo que presumen que pasará algo similar en los próximos meses. «Lo cierto es que el pan es de tahona y a la gente le gusta mucho; estamos contentos por como se están desarrollando las cosas», certifica la edil.

Feliciana Muñoz.
Feliciana Muñoz. / Palma

Futuro

Pensando en el futuro cercano, la idea que hay en el municipio es que se recupere el comercio local y vuelva a haber una tienda. Como ya no hay colegio, los edificios de las escuelas están sin utilizar. Desde el Consistorio ya han iniciado el proceso de desafectación del inmueble para que pueda tener otro uso. La propuesta de la Alcaldía es que sirva para que se instale algún negocio. «Hemos pensado en ceder el local a alguien que quiera emprender para facilitar su ubicación aquí», expone Muñoz, que es consciente de la dificultad añadida que supone para un comerciante tener que hacer frente al pago del alquiler en un pueblo en el que el volumen de negocio es muy reducido debido a la poca población.

Por el momento, hasta Gargüera los alimentos llegan gracias a la venta ambulante. Un día a la semana, casi siempre los jueves, una tienda móvil lleva pescado fresco, otro hay un vehículo que ofrece embutidos y carne y también pasa de forma habitual un camión con productos congelados.

Si, finalmente, alguna persona opta por abrir una tienda en la localidad, los vecinos volverán a disponer de un establecimiento durante toda la jornada comercial, por lo que podrán organizar mejor sus compras.