La extremeña que exporta moda infantil

La diseñadora extremeña Mar Segovia en la sede de Marita Rial en Mérida:: J.M. ROMERO/
La diseñadora extremeña Mar Segovia en la sede de Marita Rial en Mérida:: J.M. ROMERO

Mar Segovia es diseñadora y empresaria, creadora de la firma Marita Rial

Ángela Murillo
ÁNGELA MURILLO

Mar Segovia (Badajoz, 1976) aterrizó en el mundo de la moda infantil sin tener ni idea de costura y en menos de tres años ya exportaba sus diseños. Desde Mérida crea vestidos y conjuntos para celebraciones y ocasiones especiales. Sus diseños artesanales se pueden comprar en 200 puntos de venta, 50 de ellos repartidos en el extranjero. Muchas niñas extremeñas han lucido sus vestidos en estas fechas de primeras comuniones.

La pacense se adentró en el negocio textil por casualidad. Fue en 2007, tras quedarse embarazada de su primera hija. Trabajaba como comercial en una multinacional tabaquera y los continuos viajes por Extremadura la obligaban a pasar muchas noches fuera de casa. Pensó que aquella vida era incompatible con la conciliación; así que dejó el puesto y se centró en su gran pasión.

Su inspiración ha sido siempre la indumentaria tradicional e histórica extremeña, de la que se reconoce una enamorada, como buena amante del folclore. «Quería vestir a mi niña como vestía mi madre de pequeña, con vestidos cortos y mucho vuelo. Pero no encontraba ese estilo en ningún sitio, así que sin saber nada de costura decidí crear las prendas yo misma», afirma esta diplomada en Magisterio.

«El primer cliente internacional llamó a nuestra puerta desde Arabia Saudí»

Empezó abriendo una tienda online para vender distintas marcas infantiles y pronto lanzó su propia firma: Marita Rial (diminutivo del nombre de su primogénita). No sabía nada de patronaje pero sus padres confiaron en ella y le prestaron 3.000 euros. Con ese dinero pudo comprar los tejidos necesarios para el primer muestrario: 20 prendas que cosió a mano con ayuda de su madre y una amiga. «Los proveedores no me conocían y tuve que pagarlo todo al contado».

ALGUNOS DATOS

Biografía.
Nació en Badajoz el 6 de septiembre de 1976. Vive en Mérida con su pareja, con quien tiene dos hijas: Mar, de 11 años, y Violeta, de 6.
Trayectoria y formación
Estudió Magisterio, realizó trabajos como comercial y ha desarrollado su carrera en el mundo de la moda de forma autodidacta. Actualmente cursa un máster de diseño.
Aficiones
Es una gran apasionada del folclore extremeño. Canta en el Ballet Folklórico de Extremadura, con sede Villanueva de la Serena. Su otra gran afición es el patinaje artístico y es presidenta del club Perseidas de Mérida.

Daba puntadas en los ratos libres que le dejaba el cuidado de su bebé. Aquellos primeros vestidos «no estaban bien rematados pero el acabado era suficiente para las fotos». Pronto empezó a recibir encargos de clientas. Por aquel entonces los pedidos que podía atender se contaban con los dedos de una mano. Las tiendas no tardaron en interesarse en aquellos llamativos diseños de batistas bordadas, muselinas, organzas, tules, organdí suizo y encaje de valencié. «Sabía que este estilo de vestidos de vuelo gustaba mucho y me daba miedo lanzar una colección que sirviera de inspiración a otras marcas cuando la mía aún no estaba asentada». Por eso centró su primer muestrario en modelos de ceremonia, con faldones de bautismo, entre otras prendas.

Mar Segovia, con una de sus hijas:: HOY
Mar Segovia, con una de sus hijas:: HOY

Crecimiento rápido

En 2009 ya lanzó la colección de vestidos de vuelo que se han convertido en seña de identidad de su negocio. Para ella fue el hito que posicionó a Marita Rial como «firma puntera en el mercado español de la moda infantil». Afirma convencida que su marca cambió la tendencia de la moda para niños en este estilo concretos. «Fuimos muy sonados porque hicimos algo diferente que gustaba mucho. Tuvimos un crecimiento muy rápido, pero siempre tuvimos los pies en la tierra y no nos dejamos llevar por el éxito. Solo invertíamos lo que nos permitían nuestros beneficios».

Mar define sus creaciones como prendas muy cuidadas, con materiales de gran calidad y una confección de primera. «Eso es lo que nos da la exclusividad. La gente busca nuestro producto porque valora el conjunto y un diseño diferente». Los cuadros de Sorolla, la Rusia zarista o María Antonieta son algunas de las inspiraciones que han servido a la extremeña para crear algunas de sus colecciones. Hace cinco años empezó a diseñar vestidos de primera comunión, un sector en el que también están «consolidados».

El 30 por ciento de la producción de Marita Rial se realiza en un taller textil de Valencia del Ventoso y el resto se confecciona en otras cooperativas, también extremeñas. La firma da empleo directo a siete personas en las instalaciones situadas en la avenida Vía de la Plata de Mérida y genera numerosos puestos de trabajo indirectos: costureras, contables y comerciales, entre otros.

Taller en el que se confeccionan los diseños de la firma extremeña Marita Rial:: HOY
Taller en el que se confeccionan los diseños de la firma extremeña Marita Rial:: HOY

El primer cliente internacional llamó a su puerta desde Arabia Saudí en 2011. «Se fijaron en este estilo tan determinado de la Moda España en el que nosotros ya éramos un referente. A partir de ahí empezaron a llegar más importadores extranjeros». Ahora el 40 por ciento de la producción de su firma (unas 5.000 piezas al año) viaja fuera de España. Sus principales mercados internacionales son China (primero por volumen de compras), Reino Unido, México, Portugal, Irlanda, Panamá, República Dominicana, Rusia y Estados Unidos, donde la marca se está introduciendo a través de Miami.

La trayectoria exportadora de Marita Rial le ha valido el reconocimiento de la Junta de Extremadura. Hace unos meses recibió en Badajoz el premio Extremadura Exporta Joven. En cuanto al mercado nacional, reconoce que su estilo tiene más tirón en zonas como Extremadura, Andalucía, Galicia y Levante. El reto ahora es ganar clientes en comunidades como Cataluña, donde solo tienen presencia en zonas muy exclusivas.

Mar Segovia reconoce que la administración regional la ayudó desde el primer momento y destaca el apoyo recibido por parte la empresa pública Avante. Sin embargo, en su apuesta decidida por establecer toda la producción en la región, no todo fueron facilidades. «El sector textil no está muy desarrollado y faltaban profesionales especializados». A eso se sumaban las malas comunicaciones. «Los comerciales no venían y teníamos que viajar a ferias para buscar proveedores».