Concha Rodríguez: Un cuarto de siglo haciendo teatro

Concha Rodríguez sobre el escenario. :: j. armestar/
Concha Rodríguez sobre el escenario. :: j. armestar

Productora de La Estampa Teatro

JOSÉ M. MARTÍN

Cita los años por la obra de teatro en la que estaba trabajando. 'Mirando al mar', 'Ácido lúdico', 'Qué viva Salomón', 'La vida secreta de mamá'. Y tiene 23 espectáculos a sus espaldas con La Estampa Teatro, pero ya había participado como actriz en otras muchas producciones.

Concha Rodríguez (Almendralejo, 1967) fundó esta compañía en 1993, con apenas 26 años, pero contando ya con una amplia experiencia en el sector. Desde tercero de carrera -cursó Filología Clásica en Cáceres- ya trabajaba como actriz profesional en algunos montajes. «Fue en esa época en la que estuve con el Teatro Estable de Cáceres, el Colectivo de Actores y Espectáculos Ibéricos», recuerda Rodríguez, que se subió por primera vez a un escenario en el instituto para hacer 'Mariana Pineda'.

ALGUNOS DATOS

Formación
Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Extremadura, ha realizado cursos de interpretación y guion en Madrid.
Estilo
Utiliza el adjetivo 'dura' para definir su comedia, que es reivindicativa y con un punto de vista humano.

Ahora está de celebración. Cumple un cuarto de siglo con La Estampa Teatro y para conmemorar esta efeméride ha -por usar sus propias palabras- «tirado la casa por la ventana» con un espectáculo de gran formato. Tras todo el trabajo previo, el pasado viernes se estrenó su última obra, 'Homenaje inesperado'. «Es una comedia necesaria en nuestro país», señala.

«Es evidente que en este país la libertad de expresión está siendo amenazada»

El teatro Carolina Coronado de Almendralejo, el mismo que vio nacer a la compañía, fue el espacio elegido para poner en escena el nuevo montaje. El texto suena a actualidad. «Hablo de en qué se está convirtiendo el sistema laboral, en el que la base trabajadora está cada vez más apretada y el jefe se encuentra cada vez más arriba», expone Rodríguez, que asegura que le ha costado mucho enfrentarse al proceso de escritura. Y es que además de interpretar -en esta ocasión junto a Laura Cáceres, Magda García Arenal e Ilde Cejudo- también es la autora de la obra y se encarga de la producción. La dirección recae en Sergio Gayol.

Los primeros montajes que realizó con su compañía, que creó con su hermano Miguel, eran sobre obras de otros autores. «Lo primero que hicimos fue 'Representando a Karin', que era para dos actores», rememora. Sin embargo, cuando Miguel abandonó el proyecto, en 1999, ella decidió apostar por sus propios textos.

Su interés por la creación no era nuevo. Una de las primeras obras que escribió fue 'Mi zapatito sabio', un monólogo sobre su experiencia en el instituto, que pidió representar al finalizar esta etapa educativa. «El director me lo devolvió completamente tachado y me negué a hacerlo», afirma. El cambio de equipo directivo del centro le permitió leer su monólogo en el acto de apertura del curso siguiente.

Esto es solo un reflejo del interés que siempre ha sentido por contar la realidad que le rodeaba. Algo que, en el momento actual, considera más importante que nunca. «Es evidente que en este país la libertad de expresión está siendo amenazada», comenta con rotundidad. En su opinión estamos retrocediendo en este aspecto. Y lo ejemplifica en su propia experiencia. En 2003 hizo una lectura dramatizada de 'Hoy viene a cenar mi sobrino el concejal', un texto en el que se hablaba de la amistad de algunos ediles con los empresarios de la construcción, en la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). «Son cosas que se podían hacer y que ahora no», narra, a la vez que comenta que recibió muchas respuestas en la línea de que esa relación de la que hablaba era impensable en ciudades grandes. «Luego se demostró que era habitual; pero no significa que yo sea una visionaria, solo escribo lo que veo», indica.

Para ahondar en el aspecto creativo se trasladó a Madrid al finalizar sus estudios en Cáceres. Allí realizó cursos de guionista y escritora. «Fueron tres años estudiando teatro y aprendiendo de grandes personalidades de este mundo, como Zulema Katz y Miguel Ponce», dice Rodríguez, que dejó la capital de España para fundar La Estampa en su localidad natal.

En esa etapa versionó y tradujo algunos textos para el Teatro Romano de Mérida en obras en las que también actuó, como en 'Los siete contra Tebas'.

Durante 25 años ha conseguido crear un estilo propio y encontrar la comedia con unos textos reivindicativos y escritos desde un punto de vista humano. «Mi comedia es dura, porque la marcan las situaciones», explica, a la vez que añade que 'Homenaje inesperado' tiene un punto de vista feminista y toca temas como la desigualdad que sufren las mujeres en el ámbito laboral o de cómo se ven obligadas a coger un rol masculino para integrarse y triunfar en el mundo profesional. «Suelo contar historias de mujeres y en este caso he trabajado mucho y he investigado el discurso feminista».

Extremadura

Con su trayectoria, Rodríguez ha demostrado que se puede trabajar en el sector teatral en Extremadura. «No es necesario estar en grandes ciudades; tenemos que quitarnos ese complejo de: el que vale se fue y el que se queda no vale», manifiesta.

En referencia a la salud de las artes escénicas en la región, observa que artísticamente el nivel es bueno, pero en conjunto falta mucho para llegar al nivel de otras regiones. «La gente está acostumbrada a pagar muy poco y las compañías no pueden ir a taquilla, algo que es mi sueño y estamos muy lejos de conseguir», admite.

Mirando el futuro, Rodríguez considera que el sector debe unirse y trabajar por la dignidad y la profesionalidad de las artes escénicas. También lamenta los pocos festivales que hay centrados en el teatro contemporáneo. Quizá por eso, le ha dolido no poder celebrar sus 25 años en el festival de Badajoz. «Es una espinita clavada, porque no me han constestado; pero tenemos muchas fechas cerradas y estoy contenta».