«Todo lo que me ha pasado en la vida, muchas cosas por ser ciega, ha sido maravilloso»

Ana Peláez, en su despacho de la Fundación ONCE, desde donde dirige las relaciones internacionales de la organización.  :: josé ramón ladra/
Ana Peláez, en su despacho de la Fundación ONCE, desde donde dirige las relaciones internacionales de la organización. :: josé ramón ladra

Ana Peláez Narváez, Consejera de Relaciones Internacionales de la ONCE y presidenta del Comité de Mujeres del Foro Europeo de la Discapacidad y exrepresentante en la ONU

ANTONIO TINOCO

Pónganse cómodos y dispónganse a leer la historia de una mujer que va por el mundo desbordando alegría. Tiene unas manos tan expresivas que serían capaces de mantener por sí solas una conversación. Desprende por sus manos, pero también por su tono de voz y por su risa continua tal entusiasmo que es fácil imaginarla esperando impaciente a que suene el despertador cada día para saltar de la cama a disfrutar de la vida. Ana Peláez Narváez (Zafra, 1966) es ciega, nació con un mínimo resto visual que pronto perdió, y tiene una inteligencia luminosa: siempre sacó sobresalientes; se fue a estudiar a Bruselas; hizo dos carreras a la vez y le quedaba tiempo para enseñar braille; se presentó a una oposición nacional de acceso libre y sacó el número 1. Fue vicepresidenta de la ONCE en Castilla y León con 29 años y, con 34, consejera general. Desde entonces es la responsable de las Relaciones Internacionales de la Organización y la representa en las uniones Europea, Latinoamericana y Mundial de Ciegos. Ana Peláez es un referente internacional en el mundo de la discapacidad. En particular, es la voz de las niñas y mujeres con discapacidad en los foros más decisivos: ha formado parte, durante 8 años, del Comité de Naciones Unidas sobre los derechos de las Personas con Discapacidad, de la que ha sido vicepresidenta y cuya Convención debe parte de su articulado a sus aportaciones. Y preside, en representación de España, el Comité de Mujeres del Foro Europeo de la Discapacidad. Ana Peláez, que ha recibido la Orden de Isabel la Católica, repite una y otra vez que tiene «una vida maravillosa». Al inicio de la entrevista, eso de que tiene una vida maravillosa fueron sus palabras. Al final de la entrevista, son también las de quien la ha escuchado contarla.

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