Acebo invita a cenar a Moraleja

Pabellón de Moraleja, el 7 de agosto del año pasado. :: hoy/
Pabellón de Moraleja, el 7 de agosto del año pasado. :: hoy

Los vecinos evacuados por el incendio del pasado verano preparan una fiesta para quienes les acogieron esos días

ANTONIO J. ARMEROCáceres

La historia de solidaridad entre pueblos extremeños que nació el verano pasado no ha terminado. En los peores días de agosto para la Sierra de Gata, con el fuego cruzando parte de su paisaje, tres municipios (Acebo, Hoyos y Perales del Puerto) fueron desalojados. La mayoría de sus vecinos fueron trasladados a la cercana población de Moraleja. Unos durmieron en el pabellón polideportivo de la localidad, acondicionado a marchas forzadas para la emergencia. Otros en casa de familiares o de particulares que pusieron su vivienda a disposición de los evacuados. Allí pasaron varios días, hasta que la columna de humo desapareció, el incendio forestal fue controlado y les dejaron volver a casa. Han pasado diez meses, pero el recuerdo se mantiene vivo en gente como Encarna Urbano, que lo vivió en primera persona. «Se lo merecen de verdad, porque no escatimaron nada y nos trataron con una amabilidad...».

Se refiere la vecina de Acebo al acto que el municipio está organizando, y que será una manera de dar las gracias de forma colectiva a sus paisanos de Moraleja. Ella forma parte del grupo que se está encargando de prepararlo todo para la cita, que ya tiene fecha, hora y sitio. Será el dos de julio, a las ocho de la tarde, en el colegio público de Acebo. «El día que nos dieron permiso para volver al pueblo, cuando nos despedíamos de la gente de Moraleja, ya les dijimos que teníamos que volver a vernos por un motivo más feliz, y entre varios vecinos del pueblo empezó a comentarse la idea de organizar una comida de agradecimiento», recuerda Encarna, que será una de las que esta tarde acuda al salón de plenos de la localidad, donde se celebrará una reunión para seguir ultimando detalles de la cita.

Cambio de planes

«Me lo comentaron y me pareció una idea muy buena, les dije desde el primer momento que podían contar con el Ayuntamiento para lo que necesitaran», cuenta Francisco Javier Alviz, alcalde de Acebo por el Partido Popular. «En principio -explica el regidor- se pensó en organizar una comida de convivencia en agosto, pero al final se optó por una cena en julio, pensando en que hará menos calor y en que en agosto los pueblos de la comarca están a rebosar y los negocios tienen más jaleo».

Aunque son muchos los habitantes de Acebo que están participando de forma activa en la organización, el peso lo lleva un grupo de entre quince y veinte personas, entre ellas varios miembros del coro ACUA (Asociación Cultural Acebana). «Lo único que pedimos es que quienes quieran ir, se apunten, para que podamos hacernos una idea de cuánta gente nos vamos a juntar y así poder organizarlo todo mejor», comenta Encarna Urbano. «En Moraleja -continúa-, se puede hacer por la mañana en el ayuntamiento y por la tarde en la tienda de muebles de Francisco Patato».

A todo el que se inscribe le dan una pulsera con los escudos de los dos municipios. En el caso de los de Acebo, los anfitriones, quien quiera puede aportar la cantidad de dinero que considere, para ayudar a afrontar los gastos de la cena, para la que aún no está completamente decidido el menú. Acabará de perfilarse en la reunión de esta tarde. «Sabemos el segundo plato, que será magro guisado, y pondremos también postre, helado y café de puchero», adelanta Encarna Urbano. Buena parte del menú lo prepararán los mismos que suelen encargarse cada verano de hacer la comida con motivo de la romería de san Juan, en dos ollas gigantes que tiene el ayuntamiento de Acebo. «Es difícil saber cuánta gente participará, pero calculamos que pueden ser entre setecientas y mil personas», avanza el alcalde, que apunta que la invitación «es genérica, para todo el pueblo de Moraleja». No obstante, se han enviado también algunas individuales, a colectivos como Cruz Roja, Protección Civil o la residencia de mayores La Inmaculada, en Coria.

Los organizadores tienen intención de poner autobuses a disposición de los habitantes de Moraleja que quieran acudir a la cena, que como contaba Encarna, supondrá el final, o quizás el punto y seguido, a una historia que empezó a fraguarse cuando los vecinos de Acebo aún no habían vuelto a sus casas. «Se trata -resume la vecina- de demostrar que de lo malo también puede salir algo bueno».