Las 17 ermitas de Ceclavín

Fernando Claros, en la presentación de su libro. :: Lorenzo Cordero/
Fernando Claros, en la presentación de su libro. :: Lorenzo Cordero

Fernando Claros publica un libro que permite entender Extremadura

J. R. ALONSO DE LA TORRE

Su sección debería llamarse el país que nunca empezó. Me lo dice un lector sarcástico, ocurrente, derrotista... La frase tiene miga, pero no es cierta. Extremadura empezó a construirse, tuvo su momento, su gracia y hasta su futuro prometedor. Hubo un tiempo en que este país hizo concebir esperanzas. Sus habitantes no lo sabían, claro está. En realidad, ni sabían que vivían en Extremadura. En ese tiempo, nadie sabía que vivía en Cataluña, ni en Euskadi, ni en Andalucía... Vivían y punto. Lo de los países y las naciones se inventó después, 300 años después.

El libro del que hoy quiero hablarles trata de ese tiempo en que Extremadura era una ilusión, pero sus ciudadanos no lo sabían. Trata de Ceclavín, el pueblo donde nació mi madre. Pero no, no teman, no se trata de literatura sonajero, ni de periodismo concebido para ser premiado, ni de prosa de folleto turístico. No. Escribo para contarles que hay estudiosos capaces de retratar con rigor el tiempo en que Extremadura era un país que empezaba, el mismo país que nunca se acaba por grande, por variado, por rico y porque muchos personajes concretos y algo tan abstracto como el azar histórico se han encargado de que nos convirtamos en un proyecto de final incierto.

Este artículo trata de Ceclavín y de su patrimonio histórico artístico. Se escribe a raíz de un libro que se presentó la semana pasada en Cáceres, una obra documentada y definitiva donde el autor trasciende la buena voluntad, el amor a su pueblo y la alabanza literaria que rezuman los best sellers rurales, tan abundantes en Extremadura, para exponer de manera científica la riqueza monumental de un pueblo extremeño que vivió su esplendor al tiempo que Extremadura parecía prepararse para ser un gran país.

El autor de 'Patrimonio histórico artístico de Ceclavín' se llama Fernando Claros Vicario, es catedrático de Geografía e Historia y un ejemplo claro de que el Estado no puede perseguir a quien se retira y se dedica a la creación intelectual en el momento más fecundo y solvente de su vida.

Pero a lo que voy: desde que se jubiló, Fernando se ha centrado en la investigación y la escritura y uno de los resultados de su dedicación es esta obra donde se analiza con detalle cada iglesia, cada ermita, cada escudo, casa solariega, asentamiento, pintura rupestre y tumba prerromana de Ceclavín. El libro, incluye, incluso, un apartado en el que se detallan los elementos patrimoniales perdidos y documentados y los monumentos falsamente atribuidos a Ceclavín, caso de un edificio romano de enterramientos o del castillo de los Lucillos.

'Patrimonio histórico artístico de Ceclavín' es un libro que permite entender Extremadura a partir de un pueblo. Leyéndolo, uno comprende la riqueza de aquel país que empezaba hace 400 años. Ceclavín, durante el siglo XVII, vive un periodo de esplendor que se manifiesta en la construcción de 17 ermitas (hay dos del XV y el XVI y otra del XVIII), cantidad insólita en Extremadura. Se pueden visitar nueve más el convento de Santa Clara. Algunas, caso de las de San Antón, Santo Cristo, Soledad y El Encinar son de gran riqueza.

En la de la Soledad se juntaban los contrabandistas antes de salir a faenar y en el convento de Santa Clara se llegaron a esconder cien cofres de mercancía de contrabando para que no los descubriera la autoridad. Por cierto, la autoridad murió envenenada para que no siguiera con sus pesquisas.

Dejando a un lado estas vicisitudes, lo cierto es que ya fuera por el comercio lícito o menos lícito, ya fuera por la riqueza de América, ya fuera porque la aristocracia aún no emigraba a la Corte, lo cierto es que Ceclavín, y por extensión, Extremadura, vivieron un fructífero periodo de país que empezaba antes de desembocar en este país que nunca se acaba. Ese periodo rico y monumental es lo que se resume en este estudio de Fernando Claros, que se centra en Ceclavín, pero ayuda a entender Extremadura entera.

 

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