Un Tsipras en horas bajas convoca elecciones anticipadas en Grecia

El primer ministro griego Alexis Tsipras./AFP
El primer ministro griego Alexis Tsipras. / AFP

Pese a que su partido quedó casi 10 puntos por debajo de la derecha en las europeas, el primer ministro asegura que «se puede ganar la próxima batalla electoral»

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

Las elecciones europeas del pasado domingo han marcado el fin del ciclo político que Alexis Tsipras abrió en Grecia en 2015, un período marcado por la mayor crisis económica vivida tras la Segunda Guerra Mundial y que a punto estuvo de costarle la salida de la zona euro. Los malos resultados del partido gubernativo Syriza, que rozó el 24% mientras que la formación opositora de centro derecha Nueva Democracia (ND) superó el 33%, obligaron al primer ministro a adelantar la convocatoria de comicios legislativos. Estaban previstos para el próximo otoño, pero se celebrarán probablemente el 30 de junio. Pese a las malas expectativas, Tsipras aseguró este domingo que «se puede ganar la próxima batalla electoral» reactivando el voto de izquierdas y que entendía el mensaje «de cansancio» de los votantes después de los años de duros sacrificios por la crisis económica.

Los analistas políticos helenos explicaron la debacle de Syriza por una confluencia de factores. El primero de ellos es el rechazo que ha generado en la parte septentrional del país el acuerdo que pone fin a la disputa entre Grecia y Macedonia del Norte. También ha pesado que los jóvenes hayan dado la espalda a la formación izquierdista, que incluso bajó la edad mínima para ejercer el voto a los 17 años, y el pinchazo entre los pensionistas. Estos últimos apoyaron a ND con el 40% de las papeletas mientras que Syriza se quedó con el 29%. De poco le sirvió a la lista de Tsipras la paga extraordinaria de 800 millones de euros que entregó a los jubilados una semana antes del voto.

La diferencia de casi 10 puntos entre Syriza y ND es la mayor jamás registrada entre los dos principales partidos en unas elecciones europeas en Grecia, donde Tsipras se ha visto arrastrado por la frustración generada por los recortes pese a que consiguió poner fin el pasado verano a ocho años de planes de rescate.