Goirigolzarri achaca a la crisis y no a la salida a Bolsa que Bankia corrigiera sus cuentas

Captura tomada de la señal de la Audiencia Nacional-San Fernando de Henares, de la declaración del presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri./efe
Captura tomada de la señal de la Audiencia Nacional-San Fernando de Henares, de la declaración del presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. / efe

El presidente limita sus críticas al equipo de Rato a la «falta de confianza» y sitúa su peor temor en una fuga de depósitos

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, cumplió este miércoles el guion previsto en el juicio por la polémica salida a Bolsa del banco en julio de 2011 y evitó abundar en criticas hacia el anterior equipo gestor, encabezado por el exministro Rodrigo Rato. Eso sí, no pudo evitar poner en duda la profesionalidad de algunos de ellos a la vista de aquella marcha negativa de la entidad.

En concreto, tras llegar al cargo en mayo de 2012, prescindió de los entonces directores financiero y de auditoría interna, Ildefonso Sánchez Barcoj y Miguel Ángel Soria. Lo hizo, explicó al tribunal como primer testigo en este proceso, porque tenían «unos conflictos de intereses que era mejor que para la nueva etapa no siguieran colaborando», en la medida de que «su resultado no era como para seguir confiando en ellos».

De Rato, sin embargo, no dijo nada en ese sentido. Solo que tuvo tres conversaciones con él antes de que dimitiera:_la primera donde le ofreció entrar en el consejo, la segunda para ser consejero delegado y la última apenas dos días antes de que el propio Goirigolzarri fuera elegido presidente del grupo BFA-Bankia. Y fue entonces, señaló, cuando su «mayor preocupación» pasó a ser «dar tranquilidad a la clientela» y también a los empleados.

Su temor era que pudiera extenderse una ola de nerviosismo y eso generara una fuga masiva de depósitos, que entonces sumaban 125.000 millones de euros dentro de su balance. Su segundo problema, continuó, eran los preferentistas y sus reclamaciones. «Jamás he vivido una situación así en mis 40 años de experiencia», se quejó este miércoles.

Pese a ello, desvinculó la reformulación de las cuentas de 2011 que tuvo que hacer, arrojando unas pérdidas finales de 3.000 millones de euros, de posibles irregularidades en torno a la salida a Bolsa. «Fue por el extraordinario 'crash'» de la economía los dos meses previos, argumentó.