Iberdrola ya ha pedido a Endesa, su socio en Garoña, el cierre de la central

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. /
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

El presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, advierte de que el resto de sus nucleares también están en pérdidas anticipando un posible cese de actividades cuando venza su vida útil

JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha reconocido que la compañía ha pedido a Endesa, la empresa con la que comparte la titularidad de la central nuclear de Garoña (Burgos), el "desestimiento sobre la operación de la explotación", esto es, el cierre definitivo de la planta que gestionan a través de Nuclenor. Esta sociedad ya había reconocido que el futuro de la instalación es económicamente inviable, algo confirmado por Galán en la junta de accionistas que hoy celebra Iberdrola en Bilbao.

Galán ha admitido que su eléctrica ha optado por el cese del negocio "no porque tenga nada contra nada", en referencia a la energía nuclear, "sino porque económicamente no es viable". El presidente de Iberdrola ha recordado que Nuclenor "lleva varios años en pérdidas muy cuantiosas" al tiempo que ha indicado que la actividad de la planta se encuentra paralizada desde hace casi cuatro años.

Además, ha aprovechado para lanzar una advertencia de cara al futuro de las plantas nucleares con las que Iberdrola cuenta en España, tanto en régimen de propiedad única o compartida. "La situación del resto de centrales no es muy diferente con respecto a Garoña", ha apuntado. "Nuestro negocio nuclear se encuentra en pérdidas, no porque la compañía lo haga mal, sino porque se han ido imponiendo impuestos y obligaciones económicas que se llevan un 50% de los ingresos que generan", ha explicado. Por eso, de cara a las posibles autorizaciones para extender la vida útil de esas plantas -la siguiente será la de Almaraz, cuyo plazo vence en 2021- dependerá del "análisis" que realice la compañía de cara al futuro. "Los accionistas no nos aprobarían continuar con unas centrales en pérdidas", ha afirmado.

EE UU y Reino Unido, mercados «sólidos»

Por otra parte, el presidente de Iberdrola se ha mostrado satisfecho de la presencia geográfica que la compañía tiene repartida por todo el mundo, y en especial en Estados Unidos y Reino Unido, dos de los mercados que considera como "países muy sólidos", independientemente de que la actual coyuntura política de ambas áreas venga marcada por la convulsa presidencia de Donald Trump, en un caso, y la salida de la Unión Europea, en el otro.

Así lo ha indicado en su discurso en la junta general de accionistas en la que también ha subrayado la importancia de la diversificación territorial del grupo, con presencia en México o Brasil, dos países "con gran potencial de crecimiento".

En el caso estadounidense, Sánchez Galán ha querido poner el acento en la contribución que este mercado ha aportado al resultado del grupo, un ratio que ha aumentdo un 53% en 2016. La "excelente marcha" de su filial Avangrid, ha indicado, "muestran el acierto que supuso su creación" a finales de 2015, "el éxito de la operación" así como sus "excelentes perspectivas de crecimiento".

Además, el negocio seguirá centrándose en las energías limpias. "Todas las tecnologías renovables serán necesarias tanto en instalaciones de gran tamaño como en las menores y más distribuidas", ha explicado Sánchez Galán. Pero al mismo tiempo, ha reconocido que estas plantas verdes precisa de "una mayor capacidad de respaldo y almacenamiento a las que poder recurrir cuando no produxzcan lo suficiente". En el caso español, se trata de las plantas nucleares, las de carbón o las de ciclo combinado, entre otras.

El presidente de Iberdrola ha explicado a sus accionistas las nuevas perspectivas que se ha marcado la corporación para los próximos cuatro años. En este peridoo las inversiones aumentarán hasta alcanzar los 25.000 millones de euros, de los que un 90% irá destinado a negocios regulados o con contratos a largo plazo. Además, la mitad de esas operaciones se materializarán en dólares. Por otra parte, el objetivo pasa por alcanzar los 10.000 millones de resultado operativo bruto en 2020 así como un beneficio neto de 2.500 millones, un 30% más que en 2016.

Con todo ello, Galán ha indicado que el grupo espera ofrecer una retribución "creciente" que podría alcanzar entre los 0,37 y los 0,40 euros por acción en 2020, un 30% más que lo abonado el año pasado. La junta tiene previsto aprobar un aumento del dividendo del 11% hasta los 0,31 euros con cargo a los resultados de 2016.

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