El periodista Ángel Sastre, propuesto de nuevo por Don Benito para la Medalla de Extremadura

Ángel Sastre/HOY
Ángel Sastre / HOY

El dombenitense se ha mostrado agradecido por la petición del Consistorio y su labor para buscar apoyos que refuercen su candidatura

EFE

El periodista extremeño Ángel Sastre, para el que el Ayuntamiento de Don Benito ha pedido de nuevo la Medalla de Extremadura, ha afirmado que sería «todo un orgullo» presentarse ante sus vecinos en el Teatro Romano de Mérida y «con la cabeza bien alta decir que soy extremeño y que no somos menos que nadie».

En declaraciones a Efe, este periodista especializado en zonas de conflicto, liberado hace dos años por el Frente Al Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria, tras casi diez meses de secuestro, afirma que lleva «la bandera de Extremadura» y sus raíces «como estandarte», sea cual sea el lugar del mundo en el que esté.

Sastre, que se ha mostrado agradecido por la petición del Consistorio dombenitense y su labor para buscar apoyos que refuercen su candidatura, ha señalado que conserva grandes recuerdos de su infancia en Don Benito, donde nació y a donde viajaba cuando sus abuelos aún vivían.

Según relata, en la actualidad reside en Argentina desde donde viaja de un lado a otro de Latinoamérica para continuar con sus proyectos de corresponsalía para Cuatro, Telecinco o Telemadrid.

Así, en los últimos meses ha sido testigo de los conflictos en Perú, ha acercado su cámara hasta los guerrilleros de las FARC donde ha seguido muy de cerca el proceso de Paz en Colombia, el contrabando en Paraguay y la discriminación hacia los homosexuales en Cuba.

Además ha conocido el drama que viven los centroamericanos que buscan llegar a la frontera con Estados Unidos y en los próximos meses pretende viajar a África.

Tras su secuestro no ha parado de trabajar, pero confiesa que todo le afecta más y de una manera intensa, ya que «te implicas más», además de que «uno se ofende más y es más agresivo y sensible ante las injusticias».

Confiesa que seguirá desarrollando este trabajo «hasta que el cuerpo aguante», pues aunque considera que «siempre hay que volver para contarlo», los reconocimientos a su trabajo son «una excusa para volver» y dedicarlo a aquellas personas que le inculcaron el orgullo de ser extremeño, como su abuela.