Jornada 1

El talón de Aquiles del nuevo VAR

Momento en el que Estrada Fernández expulsa a Luka Modric./Lavandeira Jr (EFE)
Momento en el que Estrada Fernández expulsa a Luka Modric. / Lavandeira Jr (EFE)

La Federación califica de «éxito total» una jornada arbitral que estuvo marcada por las expulsiones de Luka Modric y Jorge Molina por pisar a contrarios por detrás

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

«Éxito total». Así calificó la Federación Española el resultado de una primera jornada arbitral que generaba dudas sobre la fiabilidad del VAR por el cambio de operador de Mediapro a Hawk-Eye y las posibles dificultades derivadas de una transición traumática. Más allá de la ausencia de problemas técnicos destacados y de la falta de las líneas del fuera de juego en la señal televisiva, algo en principio contemplado y que se echó de menos en jugadas como la del gol anulado a Brais Méndez en el Celta-Real Madrid, lo cierto es que la jornada fue complicada, con seis expulsiones, cuatro penaltis y varios tantos invalidados.

Las dos grandes polémicas de la jornada, con las tarjetas rojas a Luka Modric en Balaídos y a Jorge Molina en el Metropolitano, han estado relacionadas con uno de los supuestos contemplados en las nuevas normas arbitrales para la temporada, como es el caso de las entradas por detrás, especialmente al tendón de Aquiles y que pongan en riesgo la integridad física del contrario independientemente de la voluntariedad del infractor. Estas acciones están contempladas desde esta temporada como merecedoras de expulsión, pues aunque no existe la intención de lesionar, sí que se da esta posibilidad. De hecho, aunque Thomas no salió mal parado de la entrada de Molina, Denis Suárez sí que acabó con su tobillo hinchado como consecuencia del pisotón de Modric.

La intención del Comité Técnico de Árbitros (CTA), tal y como explicó su presidente, Carlos Velasco Carballo, así como todos los árbitros en charlas a cada uno de los equipos de Primera y Segunda, es proteger la salud del futbolista y además eliminar el factor de interpretación de matices, por lo que se elimina el concepto de la intencionalidad. Otro debate es la valoración de si se trata de un listón demasiado alto, pero con el reglamento en la mano no cabe lugar a la duda.

En cualquier caso, y como no podía ser de otra manera tratándose de una novedad, el criterio ha generado disparidad de opiniones entre futbolistas y entrenadores. «A nosotros nos informaron de que no se valora la intencionalidad. Cuando un rival pisa a un jugador en el talón no se valora la intencionalidad porque si un jugador está tres meses fuera por lesión no importa la intención. Como jugador que fui es difícil porque no hay intención, pero la lesión puede estar; cuando es por delante dijeron que amarilla y por detrás roja», señaló Simeone, cuya versión difiere por completo de la que expresó José Bordalás tras el duelo ante el Atlético. «No lo entiendo, el viernes estuvo un árbitro profesional y nos dejó claro que esta norma era cuando había intencionalidad», se quejó el técnico del Getafe.

Por su parte, Saúl Ñíguez coincidió con Simeone pero más allá de la norma, dio su valoración personal. «A nosotros nos dijeron que cualquier jugada a ese punto es roja. Creo que habría que adaptar la norma porque dejar a un equipo con diez en ese minuto es muy duro y la jugada creo que era accidental en el medio campo», opinó el jugador colchonero.

«Es cierto que le pisa por detrás y nos dicen que va a ser roja cualquier pisotón así, pero hay que darle una vuelta a la norma porque entonces cada partido va a haber equipos que se queden con diez o incluso nueve», dijo David Soria, portero del Getafe.

«Expulsión por una acción fortuita... en la vida haría intencionadamente una entrada así a un compañero. ¡Totalmente involuntaria!», señaló Modric a través de sus perfiles en las redes sociales sobre una acción acerca de la que su entrenador, Zidane, no quiso opinar en demasía. «El árbitro vio roja y hay que aceptarlo», señaló escueto el técnico francés. Pero sin duda, el más honesto fue uno de los afectados, Denis Suárez, que pese a sufrir las secuelas físicas del pisotón de Modric, reconoció que bajo su criterio la acción del croata no era merecedora de la expulsión.