La fusión de Diego Costa y LeBron

Rodrigo lanza al aire un balón de fútbol y otro de basket. :: l. cordero/
Rodrigo lanza al aire un balón de fútbol y otro de basket. :: l. cordero

Varios clubes se han interesado por este placentino de 11 años, entre ellos el Real Madrid y el Sevilla, que quiere incorporarlo de inmediato Rodrigo Marina juega en la selección extremeña alevín de fútbol y baloncesto

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

Machacar la canasta o perforar la portería rival, he ahí la cuestión. Es la disyuntiva de Rodrigo Marina Parra, un placentino de 11 años cuyas condiciones físicas y motrices le convierten en un portento del fútbol y el baloncesto pese a su corta edad. Todavía compagina ambas disciplinas, pero pronto deberá decantarse por una de ellas. Y ya hay persuasivos argumentos que condicionan su decisión.

El interés de equipos como el Valencia, Atlético, Betis, Sevilla... e incluso el Real Madrid, decantan la balanza y el fútbol adquiere una decisiva ventaja. De hecho, el conjunto hispalense se lo quiere llevar de inmediato. Su incorporación al club merengue está descartada a corto plazo porque no fichan a jugadores en edad alevín. «Nos dijeron que seguirían su trayectoria y que si mantenía su rendimiento estarían interesados en que se fuera a Valdebebas», relata su madre, María José Parra.

Sus actuaciones en el Diocesano y en las Josefinas no han pasado desapercibidas ni dentro ni fuera de las fronteras de la región, especialmente en los dos últimos años. Es un asiduo en las convocatorias de la selección extremeña de fútbol y basket, teniendo que compaginar entrenamientos y competiciones. Pero lo tiene claro: «Los técnicos saben que si le coinciden dos sesiones, descarta el baloncesto», comenta su madre. Ella confiesa que es la responsable de haberle inoculado el germen del deporte de la canasta. «A mí me da pena que lo deje porque yo lo practicaba, hasta el punto de que llegamos a quedar terceras de España por equipos».

En el balompié juega en punta, aunque «no tiene ansia de gol, prefiere dar una asistencia si lo ve más claro para un compañero», puntualiza María José Parra. Vacunado del síndrome Cristiano Ronaldo, no vive con la meta rival entre ceja y ceja y su juego se asemeja más al de Benzema, aunque Rodrigo compara más sus cualidades a las de Diego Costa, pese a que su ídolo es Messi y es del Barcelona. En todo caso, si el Madrid llamara a su puerta decidido a llevárselo, su sentimiento culé no sería un impedimento. De hecho, ya estuvo en Valdebebas realizando una prueba en la que pudo comprobar la competitividad y fiereza de la jungla en la élite del balompié. Su experiencia fue positiva en cuanto al personal del club y las instalaciones, aunque no tanto por el recibimiento de sus compañeros.

Hace unas semanas fue protagonista de un hito del fútbol base de la región al lograr pasar la selección de Extremadura de los cuartos de final en un Campeonato de España alevín. Fue en Vigo, finalizando en tercera posición.

Inteligencia y coordinación

En el parqué LeBron James es su referente y no desentona en ninguna posición, aunque su estatura (1,75) le permite ser un coloso en la pintura. «Ya realiza mates. El otro día me dijo que los hacía sin carrerilla y de espaldas. No es habitual a estas edades», relata su progenitora. La inteligencia y la coordinación avalan su juego en ambas disciplinas.

Tercero de ocho hermanos, es el que más destaca en el deporte, pero al que más le cuesta en el apartado académico, donde cursa sexto de Primaria. «En los estudios se defiende pero no es de sobresaliente. Tengo que estar pendiente de él». Su madre asegura que pese a los cantos de sirena de importantes clubes no se le ha subido a la cabeza, «al menos en casa, con los amigos no sé qué hará». Naturalidad y mente fría son las claves para gestionar esta vorágine. «Todo el mundo me dice que si me voy, que esté centrado y piense en los estudios», argumenta con timidez Rodrigo.

De respuestas cortas y al pie, hay un tema que potencia su locuacidad. «El momento más feliz ha sido cuando el Sevilla llamó a mi padre para que fuera con ellos. Me gusta porque cuidan mucho la cantera». Sin duda, es su opción predilecta ahora y su sueño, llegar a jugar algún día en Primera División. Es pronto para vislumbrar un futuro dorado para él, pero cualidades no le faltan. Por si acaso, apunten este nombre: Rodrigo Marina Parra.

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