«Lo de Pablo Ibar nos podía pasar a todos»

Miguel Ángel Silvestre./
Miguel Ángel Silvestre.

Rueda 'El corredor de la muerte', la serie basada en hechos reales que Movistar emite hoy en #0

JULIÁN ALÍA

Meterse en la piel de Pablo Ibar, el español acusado de cometer un triple asesinato en Florida en 1994, ha sido la última difícil tarea de Miguel Ángel Silvestre (Castellón, 37 años). El actor, que se dio a conocer con su papel de El Duque ('Sin tetas no hay paraíso'), ha regresado a la televisión en España con 'En el corredor de la muerte', la serie de Movistar, que emite el tercer capítulo esta noche a las 22:00 horas en #0.

-¿Cuál diría que es el punto fuerte de la serie?

-Creo que es una mezcla de todo: de la historia, del guión. También los cuatro puntos de vista que se tocan, que te hacen ver cómo lo vivió cada personaje. Te hace ver en qué momento Pablo se pudo convertir en un sospechoso de algo que no cometió. Creo que está muy bien explicado, y que luego la serie se coloca en un lugar mucho más emocional de las relaciones personales y la historia de amor entre Pablo y Tania.

-¿Cómo vivió el rodaje?

-Es el rodaje en que he estado en el que la gente estaba más unida, por el compromiso y la causa. Eso da mucho placer, porque con el tiempo me doy cuenta de que lo más bonito de mi profesión es el trabajo en equipo, y es lo que más satisfacción te va dejando al final del día, cuando de repente has planeado con el foquista un cambio de foco, una mirada, o te piden ir más lento. Son pequeños momentos de compañerismo donde tú le das algo al otro y lo recibes también. Ha habido una ola de diferentes emociones, porque era inevitable celebrar el trabajo en equipo, pero también lo era pensar que Pablo sigue en la cárcel. Era curioso. En el estreno conocí a su padre, y nos fuimos a cenar para celebrar el estreno del primer capítulo, y es como una contradicción en la que no sabes muy bien dónde colocarte.

-¿Quién es para usted Pablo Ibar?

-Un trágico ejemplo de algo que nos podría pasar a todos. Nos puede pillar en el momento equivocado, en el país equivocado, y de repente vernos inmersos en un entramado horroroso que no nos pertenece. Recuerdo, cuando lo escuché en las noticias por primera vez, cuando era pequeño, el miedo que me generó saber que el propio sistema te puede matar. Qué osadía la del ser humano, la de poder castigar sin conocer al cien por cien la verdad, y en su caso no hay pruebas de que fuese él. Nos podría pasar a cualquiera, por eso me gusta la idea de que la gente vea la serie y conozca la historia que hay detrás.

-¿Ha sido complicado meterse en su piel?

-No hablaría de complicación, sino de los elementos técnicos en los que nos teníamos que apoyar. Tenía que ver con el acento, la expresión. Al acercarnos a él, desconocíamos parte de su juventud, y yo quise conocerle, pero él estaba en pleno juicio y era imposible, solo podía ver al abogado. También pensé en hablar con la familia, pero quizá era un terreno muy sensible para ellos. Se estaban jugando la inocencia de su hijo, ¿qué les iba a preguntar yo?, ¿que cómo era de pequeño?

Rayitos de esperanza

-El juicio se celebró paralelamente al rodaje.

-Sí, y fue muy impactante. Cuando le encontraron culpable tuvimos que parar el rodaje. Luego nos enteramos de que uno de los miembros del jurado se había retractado y había dicho que había sufrido presión para testificar en contra de Pablo. Pensamos que el juez probablemente lo daría como nulo, pero al final no sucedió. Son acontecimientos que, de alguna manera, han unido todavía más al equipo.

-Ahora 'sólo' está condenado a cadena perpetua.

-Me parecieron muy ásperas las imágenes que vi de la familia celebrando que salía de la pena de muerte para entrar en cadena perpetua. Hay que agarrarse a los pequeños rayitos de esperanza, pero llevar 25 años en la cárcel por algo que no has cometido. Estaban celebrando que no lo van a matar, que es algo que nos tranquiliza a todos, pero. cómo es la vida.

-Muchos le conocieron por su papel de El Duque. ¿Cómo lo recuerda?

-Sin duda, como un trampolín. Me acercó a la gente y lo recuerdo con mucho cariño. De hecho, me lo pasaba muy bien haciendo ese personaje, y me abrió muchísimas puertas.