«Hay una lucha de 'yin yang' por la libertad»

Itziar Castro, actriz y cantante que da vida al faraón en la obra de Ricard Reguant. :: j. m. Romero/
Itziar Castro, actriz y cantante que da vida al faraón en la obra de Ricard Reguant. :: j. m. Romero

Saltó a la fama por la nominación al Goya por la película 'Pieles', ahora está en Mérida con 'La Corte del Faraón'

MARÍA BLANCOMÉRIDA.

La obra del director Ricard Reguant se representa hoy por última vez en el Teatro Romano. Itziar Castro interpreta al faraón de la corte, por lo que no solo tiene que hacer de hombre, sino también cantar como un hombre, algo que, según dice, ha sido lo más difícil. Para la actriz catalana 'La Corte del Faraón' simboliza la libertad.

-¿Quién es el faraón?

-Faraón es el faraón de la corte, quién manda y decide todo. Un gran ente. Todo el mundo hace lo que él quiere. El faraón se interpreta desde un punto de vista masculino. Por eso hago de hombre no solo interpretando, sino también físicamente, a nivel de vestuario y a nivel vocal. Ese es el reto más difícil. Cantar en tesitura de hombre es muy complicado. En 'La corte del faraón' no es todo como parece ser y el faraón tampoco. Ni es tan rudo ni es tan hombre. En un momento dado se descubre que es una mujer y ahí da un giro inesperado a la historia, que hace que tome aún más enredo (si cabe) y que sea políticamente incorrecta.

-Ha dicho que le gusta que la obra sea políticamente incorrecta. ¿Por qué?

-Porque es libre y lo que defendemos, lo que decimos, es la libertad. La libertad sexual, libertad de amar de expresión, escénica, de géneros. Siempre hemos tenido esa idea de que en Babilonia eran libres y vivían de los éxtasis de la vida. Vivir la vida al máximo. Por eso me gusta. Poder hacer una obra de este tipo en una época dónde lo primero que quieren es cortarte la libertad en todos los sentidos es algo muy bueno. Además, estuvo prohibida durante años precisamente por eso, por la falta de libertad. Que hoy en día nos dejen hacer esto en un momento en el que se están prohibiendo tantas cosas... nos apasiona.

-¿Cómo le hace sentirse interpretar una obra que estuvo durante tantos años prohibida?

-Me siento orgullosa de que podamos hacerlo y de que Mérida apueste por esto. De que una producción se arriesgue a poner dinero para poder hacer algo irreverente y que no esté dentro de los cánones establecidos. Me siento orgullosa de que el director apueste también por gente diferentes, físicos, estilos diferentes, tamaños diferentes. También que se apueste por esa música que es un 'totum revolutum', un cóctel de revista, zarzuela, cabaret, musical, vodevil, cuplé. Todo eso enriquece. Además me emociona que también podamos hacerlo en un lugar tan espectacular.

-¿A qué se refiere en concreto cuando dice que es importante hacer esta obra en estos tiempos?

-En estos tiempos que corren tenemos mucha libertad. Yo puedo ser totalmente libre en la vida y puedo explicarlo todo. La libertad en todos los sentidos hace que puedas tener tus propias opiniones, pero hay gente a la que no le interesa la diversidad de opinión. Hay gente que quiere que opinemos igual que ellos y ser exactamente igual para poder adoctrinarnos o hacer lo que ellos quieran. Censuran, critican, intentan no dar subvenciones, quitar la cultura o la educación, porque así no piensas y no te puedes rebelar. Creo que estamos en unos tiempos que son totalmente extremos tanto para lo positivo como para lo negativo. Es importante no bajar la guardia porque hay una lucha de yin y yang, de los que queremos ser, libres, y los que no quieren. Hay que seguir manteniendo ese yin y yang porque eso es la libertad de expresión también.

-¿Qué opinión le merece el veto reciente a algunos cantantes a los que no se les ha permitido dar conciertos?

-Yo apuesto por la libertad. Hay cantantes que no me gustan y estilos que no me gustan y no voy a sus conciertos, a la gente que sí le guste pues que vayan. También pienso que es muy importante la educación. Si se educa bien a una persona podrá entender que una canción es una canción. Puede ser una canción machista, una película machista o en el caso de 'La Corte del Faraón' hay momentos que son también machistas. Pero uno puede entender que eso es una crítica, puede entender que es algo que existe y no lo vive. No me parece bien que se prohiban esas cosas. Cuanta más educación y libertad tengamos, tomaremos más decisiones correctas, siempre y cuando no hagan daño a los demás. Puedes ser libre hasta que haces daño a alguien, entonces ahí entran las leyes o la sabiduría humana para no cometer errores.

-Dice que la obra se extrapola a la actualidad, ¿Qué mensaje transmite la función?

-Libertad en todos los sentidos. Libertad emocional, sexual, libertad de expresión, de vivir. Pero sobre todo lo que queremos es que la gente salga pensando que se lo ha pasado bomba, que se ría, disfrute y que se vaya con la sensación de estar en Babilonia. Con la sensación de estar en éxtasis emocional, de tener ganas de besar, amar... Pero al mismo tiempo queremos que el público se vaya riendo pero reflexionando, porque hay un texto interesante. Es un homenaje que queremos hacer a todos estos géneros de revista, musical, cabaret, la zarzuela, el teatro de enredos, el vodevil, las falsas apariencias. Ese homenaje a la película y al teatro en general.

-Tiene una larga carrera profesional... ¿Pero cuándo se produjo el salto a la fama?

-Tengo un recorrido profesional de 26 años, ya llevo ejerciendo en la profesión artística desde hace mucho. La gente me ha reconocido a raíz de la nominación al Goya y otros proyectos en los que estoy muy presente en la televisión. Pero ya en Cataluña me conocían. Lo que ha pasado no es tanto el hecho del recorrido sino cómo los demás te ven. Antes ya formaba parte del trabajo, porque son 26 años, y siempre he trabajado, no he dejado de trabajar. Pero un día, de repente, la gente te conoce, es como un 'clic'. En ese sentido la fama es como de golpe y porrazo. No soy un champiñón que aparece en la nevera de repente, es un trabajo de muchos años. He hecho circo, cabaret, gospel, cine, teatro, televisión, terror, comedia... También he hecho 'Hospital Central' y películas que han ido a los Óscar como, por ejemplo, 'Blancanieves'. Lo que pasa es que la gente al principio no conoce los nombres y después sí. Es un poco como le pasó a Carmen Machi, que llevaba muchos años trabajando y cuando hizo 'Aída' todo el mundo: ¡ah Carmen Machi! y le pusieron nombre, pero llevaba muchos años trabajando.

-¿Cuándo cree que se produjo ese 'clic' que le llevo a la fama?

-Hace dos años, a raíz de la nominación al Goya por la película 'Pieles', de Eduardo Casanova.

-¿Cómo vivió ese cambio de ser una actriz no tan conocida a alcanzar la fama?

-Como una consecuencia. Es como estar subiendo el Everest y llegar a la cima. Pero tú estás subiendo, no puedes llegar a la cima de golpe. Es como una carrera de fondo y me lo tomo como una meta más. Pero sobre todo recibo mucho cariño de la gente, tengo también algunos 'haters' pero va proporcional a la fama. Sobre todo mucho cariño de la gente, te dicen cosas maravillosas.

-¿Qué próximos proyectos tiene en mente?

-'Por H o por B', que la estoy rodando ahora mismo. Me mantienen esta semana aquí en Mérida, pero luego vuelvo a rodar. Es una serie muy divertida, una comedia que dirige Manuela Burló Moreno, directora del corto Pipas que ganó el Goya. Además he hecho una película internacional que también se va a ver en breve. Otra serie que no se puede desvelar aún y en febrero me voy a Chile. Allí haré una película que me interesa mucho y me parece un proyecto muy interesante porque habla de los feminicidios en Chile, que son bastante más bestias y con más impunidad que aquí. Tiene que ver con este tema, que por desgracia está muy en boga y con una madre coraje.