Antonio de la Torre, un topo de la Guerra Civil en 'La trinchera infinita'

Antonio de la Torre protagoniza 'La trinchera infinita'./
Antonio de la Torre protagoniza 'La trinchera infinita'.

Belén Cuesta hace por primera vez un papel dramático, que resuelve con sabiduría y soltura

Boquerini .
BOQUERINI .

Tercer largometraje de Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga tras 'Loreak' y 'Handia', por primera vez los tres como codirectores y por primera vez con la acción fuera del País Vasco, en un pueblo andaluz del interior de la provincia de Huelva. 'La trinchera infinita', a competición en el Festival de Cine de San Sebastián, es la historia de un topo de la Guerra Civil durante más de tres décadas. Un hombre de un pueblo que, tras ser detenido para ser fusilado en los primeros momentos del enfrentamiento, consigue regresar a casa con su mujer y esconderse en un minúsculo agujero de la casa.

'La trinchera infinita' es la mejor de las tres películas de Arregui, Garraño y Goenaga, una película muy física, con muchos primeros planos, con el miedo a flor de piel, y muy bien filmada en interiores muy reducidos. La película dura casi dos horas y media, pero sus cineastas han logrado que no canse en ningún momento gracias a una narración muy ágil, dividida en episodios, y con un perfecto control narrativo del paso del tiempo (son más de tres décadas), subrayado no solo por el maquillaje de los actores sino por conversaciones sobre la actualidad del momento, por las noticias de la radio primero y de la televisión después, o por los éxitos musicales del momento.

'La trinchera infinita' se sostiene también gracias a las inmensas interpretaciones de sus dos protagonistas, Antonio de la Torre como el topo escondido en el agujero y de Belén Cuesta como su esposa. Antonio de la Torre tiene una sólida trayectoria como actor todo terreno y aquí lo demuestra una vez más. A Belén Cuesta solo la habíamos visto en comedias. Aquí hace por primera vez un papel dramático, que resuelve con sabiduría y soltura. En ellos se apoya fundamentalmente el filme, y gracias a los dos, el resultado resulta excelente. No es la primera historia cinematográfica sobre los topos de la guerra civil, pero esta es la más realista y la más angustiosa. Está inspirada en un caso real que es solo uno más de los muchos republicanos que lograron salvar sus vidas permaneciendo ocultos cuando todos les daban por muertos. Y un final digno de Buñuel que da que pensar. Hasta el momento la mejor película de este San Sebastián 2019.