Obras a medida en los talleres de artistas de Pyongyang

Hong Choon, en su estudio. /
Hong Choon, en su estudio.

La ONU ha bloqueado comprar obras de arte de Corea del Norte, un negocio muy lucrativo

GILES HEWITT (AFP)Pyongyang

"Fue un encargo personal", explica el escultor norcoreano Ro Ik-Hwa, mostrando un busto de Abdul Qader Khan, el padre de la bomba atómica paquistaní acusado por Washington de ser un artífice de la proliferación nuclear. Pero la obra se encuentra varada en un rincón del taller de Ro, en el corazón del Estudio de Arte Mansudae, que cayó bajo las sanciones de Naciones Unidas (ONU) por los programas nucleares norcoreanos. La sexta tanda de sanciones de la ONU en diciembre incluyó un párrafo relativo a la prohibición de comprar estatuas norcoreanas, una lucrativa fuente de divisas para el gobierno de Pyongyang.

Ro, de 77 años y uno de los más renombrados escultores, cuenta que Abdul Qader Khan sintió ganas de tener un retrato cuando visitó el cementerio de los mártires de la revolución. "Quería algo similar en tamaño y forma. Eso hice", explica el artista durante una visita organizada a los estudios. "cuando vio el busto, le gustó mucho, me envió una foto de él de pie y me pidió una estatua. Hice una de dos metros", añade. Khan reconoció en 2004 haber contribuido a la proliferación nuclear vendiendo tecnología paquistaní a Libia, Irán y Corea del Norte. Luego se desdijo, pero la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton lo acusó de constituir "un riesgo grave de proliferación".

El busto es modesto si se compara con otras obras fabricadas en Mansudae, como el Monumento del Renacimiento Africano (52 metros) exhibido en Dakar desde 2010. "Para este tipo de obras enviamos equipos que trabajan entre uno y cinco años", explica Kim Hyon-Hui, responsable de los proyectos extranjeros de Mansudae (MOP). Al día siguiente del voto de la resolución en la ONU, el Tesoro estadounidense añadió el MOP a su lista negra de entidades "que apoyan las actividades norcoreanas ilegales".

En teoría los estudios de Mansudae dependen del jefe de propaganda, Kim Ki-Nam. Pero son tan rentables -se estiman entre 5 y 13 millones de dólares anuales de beneficios- que es muy probable que se controlen desde lo alto del Estado. "El control real de los estudios depende de Kim Yo-Jong", la hermana del líder norcoreano Kim Jong-Un, teoriza Michael Madden, responsable del sitio internet North Korea Leadership Watch. Kim Yo-Jong, vicedirectora del departamento de propaganda y agitación, escaló peldaños y en la actualidad es muy influyente.

En los países occidentales, los intereses de Mansudae están representados por un italiano, Pier Luigi Cecioni, que vende las obras a través de una página web. Según él, los estudios y el MOP son bastante autónomos. "Casi tienen rango de ministerio", declaró a la AFP.

Antes de las sanciones, África era el principal mercado del MOP que, aparte de Senegal, creó estatuas para Angola, Botsuana, Etiopía, Namibia o Zimbabue. El responsable de los proyectos extranjeros del MOP se negó a revelar los resultados financieros de Mansudae. "En el plano estrictamente financiero, Mansudae es un pequeño jugador", explica Madden. "Pero por su importancia y preeminencia en la política cultural, por no mencionar su patronazgo supremo, Mansudae no está presionado por ganar más" agrega.

Con el realismo socialista que caracteriza su estilo y sus tarifas insuperables, el MOP reunía condiciones para seducir a los movimientos revolucionarios deseosos de afirmar su identidad postcolonial tras su accesión al poder. Casi 4.000 personas trabajan en los estudios de Mansudae, un complejo fundado en 1959 y con cientos de talleres.

Sus 700 artistas obedecen a una jerarquía muy concreta. En lo más alto se encuentra una treintena de "artistas del pueblo", como Ro, que gozan de privilegios, como un taller individual. "Fabricamos obras pedidas por la revolución, que hacen avanzar a la gente hacia la revolución", explica Hong Chun-Ong, un "artista del pueblo" de 76 años, experto en grabados de madera y en imágenes de propaganda. Hong -considerado por el responsable del MOP como uno de los cinco principales artistas norcoreanos- es uno de los pocos en poder viajar al extranjero y asistir a exhibiciones promocionales en Asia y Europa.

Parte de la producción de Mansudae va a parar al mercado extranjero y los precios varían mucho, pudiendo llegar a cientos de miles de euros. La única muestra permanente de arte norcoreano en el extranjero es en Pekín, y tratar de comprar directamente en Pyongyang es ahora difícil por las sanciones financieras, explica Cecioni. "No se pueden hacer transferencia a Corea del Norte", recuerda Cecioni. Por lo tanto "a no ser que acuda en persona, no hay muchas opciones".