¿Womad limpio?

¿Womad limpio?
ÁLVARO RUBIOCáceres

Un manto blanco cubría la Plaza Mayor de Cáceres a las tres de la madrugada del sábado, 11 de mayo. Parecía una invasión de plástico. Esa era la imagen con la que terminaba la última noche del Womad 'más limpio'. Así se vendió antes de que empezara y así lo intentó la Asociación de Vecinos Ciudad Monumental. Sin embargo, sus buenas intenciones se quedaron solo en eso, en un intento. El resultado no fue el esperado.

Los vasos reutilizables que ya se pasean por la barras de otros festivales europeos parece que no han funcionado en un evento de estas características. La picaresca de algunos hosteleros, la poca previsión del ayuntamiento y el botellón en un espacio abierto no son los mejores aliados para que este tipo de iniciativas valgan la pena.

Los bares vendían vasos a un euro y mientras unos devolvían el dinero si se entregaba, otros no lo hacían. Aseguraban que no habían firmado documento alguno en el que se comprometieran a la devolución. A eso se le llama compromiso con el medioambiente y con la sociedad en general.

Pero la culpa no es solo de ellos. Si el Ayuntamiento se preocupara por fomentar estas ideas y las organizara correctamente, con normas básicas y el suficiente tiempo, quizás esta columna no se titularía con signos de interrogación.

Del mismo modo, si el botellón se prohibiera en este tipo eventos quizás un mar de plástico no inundaría el epicentro de la ciudad. Sin embargo, si eso pasara posiblemente no asistirían más de 150.000 espectadores a los conciertos de Womad.

Eso de que llegan grupos del pueblo más remoto de África, Europa, Asia y América es difícil explicárselo al que no alcanza a verlos a 200 metros del escenario y hace botellón al ritmo de un reguetón cargado de mensajes que nada tienen que ver con el espíritu Womad.

Explicarles que cuando se acaban las actuaciones del festival superhéroes con monos naranjas y azules limpian lo que ellos han ensuciado es tarea imposible. Eso ya es de otro planeta.