La bajada de la patrona de Cáceres se sobrepone al mal tiempo en su primer año de interés regional

La patrona ya está en Santa María tras protagonizar una procesión marcada por la lluvia y el viento

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

«No recuerdo un día de bajada de la Virgen tan malo como este, con tanta lluvia, viento y frío», aseguraba al filo de las siete y media de la tarde en Fuente Concejo Julián Paniagua, activo cofrade cacereño y responsable del portal 'Tusemanasanta.com'. Sabe de lo que habla. El mal tiempo marcó la procesión de la Virgen de la Montaña, patrona de la ciudad. Hubo menos público aguardando la salida de la imagen de su santuario, que se produjo a las cinco y media de la tarde. Y también menguó la cantidad de asistentes que, tradicionalmente, acuden hasta Fuente Concejo para dar la bienvenida a la Virgen.

A este punto llegó la imagen a las 19.38 horas. Lucía el manto número 49, un regalo que la ciudad hizo a su patrona con motivo de las bodas de plata de su coronación canónica, que tuvo lugar en 1949. El paso estaba decorado con flores rosas. Una fotografía de gran formato –de cinco metros de ancho por tres de alto– daba la bienvenida a la patrona. Era una sorpresa que la cofradía de la Virgen de la Montaña había preparado con motivo de la declaración de la bajada y el novenario como fiesta de interés turístico regional, un título que se estrenó este miércoles.

La Virgen de la Montaña realizó el trayecto comprendido entre Fuente Concejo y Caleros sin plástico, aunque al llegar a esta emblemática vía –que el año que viene conmemora su 50 aniversario como hermana de honor de la cofradía– hubo que cubrir la talla para protegerla de la lluvia. No fue la primera vez. También salió cubierta del santuario, pero el fuerte viento que soplaba en la Sierra de la Mosca hizo que el plástico se desprendiera por la parte de abajo y se optó por retirarlo para evitar que saliera volando. Poco después, se volvió a colocar.

La lluvia o, mejor dicho, la ausencia de precipitaciones motivó la primera bajada de la Virgen de la Montaña a la ciudad. Fue hace 378 años. «Consta que la bajada fue el 3 de mayo de 1641, que las rogativas por la sequía fueron oídas y que los labradores le donaron 28 fanegas de trigo por la benéfica lluvia que cayó sobre los campos», escribe Miguel Ángel Orti Belmonte en el libro dedicado a la historia del culto y del santuario de la patrona.

Más allá de las inclemencias meteorológicas, ha sido una procesión especial por varios motivos. Ha sido la primera celebrada tras la declaración de la bajada y el novenario como fiesta de interés turístico regional, un título que concedió la Junta de Extremadura el pasado mes de julio. A este hecho hizo referencia la alcaldesa, Elena Nevado, durante su intervención en la Plaza Mayor. Nevado entregó por última vez como regidora a la patrona el bastón de mando a su llegada a Fuente Concejo, como manda la tradición. La alcaldesa también aludió en su discurso a su despedida del Ayuntamiento. «Quiero hoy expresarte ante mis vecinos, los cacereños, mi agradecimiento tanto a ti como a ellos, por haberme otorgado el honor de regir contigo en los últimos años los designios de nuestra ciudad (...) El único privilegio que me llevo es este, que en nombre de todos haya podido recibirte, cederte el bastón de mando y disfrutar de tu compañía en cada novenario que te esperé en Fuente Concejo», subrayó Nevado.

Participó ayer en la ofrenda floral que la cofradía del Humilladero hizo a la Virgen. «Vivimos este momento con mucha ilusión», admite. El coro de la hermandad cantó a la patrona y la banda tocó en la Plaza Mayor. Cristina Merchán

«Es el segundo año que vengo de mantilla. A pesar el día que hace, tenía claro que quería estar con la patrona y acompañarla. Para una cacereña la Virgen de la Montaña es lo más grande que tenemos. Hay que sentirlo». María Brígida Gálvez

Beatriz y Carolina son muy amigas. Ayer fueron a la bajada con sus hijas, Lucía y Triana, a las que vistieron con el traje típico. «Es un día muy emocionante. Y siempre vamos a Santa María a adivinar el color del manto». Beatriz Sánchez y Carolina Alegre

Antes se vestía de mantilla y ahora, de traje regional. «La bajada es muy emocionante. Para mí es un momento muy especial», dice emocionada. «El resto del año también subo a verla cada vez que puedo». Mª Carmen Ávila

Por su parte, el obispo de la Diócesis, Francisco Cerro, pidió a la Virgen por los enfermos, por los mayores que sufren soledad, por los refugiados y por los afectados por el ciclón de Mozambique. Por último, el prelado se acordó de las víctimas de los atentados cometidos en Sri Lanka, que se han saldado con 359 muertos y más de 500 heridos.

De esta isla asiática tampoco se olvidó la cofradía de la Virgen de la Montaña. En una de las ánforas del paso se pudo ver un lazo negro en señal de luto por las víctimas de los atentados y también como gesto de duelo por la pérdida de Pepita Bravo, dama de ornato de la patrona, fallecida el pasado mes de octubre.

En la Plaza Mayor, antes de la intervención de las autoridades, la procesión de bajada ofreció otra de sus instantáneas: el momento en el que los hermanos de carga ceden las andas de la Virgen y son los políticos quienes llevan sobre sus hombros la imagen de la patrona. Tras los discursos oficiales y las actuaciones de Tamara Alegre y la banda de cornetas y tambores del Humilladero, la Virgen se dirigió hacia Santa María, donde permanecerá hasta el próximo día 5 de mayo.

Antes de la salida de la imagen del santuario, la hermandad cumplió uno de sus rituales: la entrega de medallas. En este ocasión, se concedieron cinco distinciones. Una se la llevó un hermano de carga titular que, al cumplir 65 años, ha pasado a la condición de veterano. Dos fueron para dos hermanos de carga aspirantes que han pasado al grupo de los hermanos activos. Otra fue para Francisco Javier Rivero, que se acaba de incorporar a la junta directiva como vocal de santuario. Y, además, hubo otra medalla para Joaquín Sánchez, nombrado colaborador de la junta de gobierno de la hermandad.

Durante su recorrido, la patrona también estuvo acompañada por la banda sinfónica de la Diputación Provincial de Cáceres, que no falta ningún año en Fuente Concejo a su cita con la Virgen de la Montaña.

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