Agatha Ruiz de la Prada: «Mis trajes van contra la depresión»

El palacio de los Becerra, sede de la Mercedes Calles, acoge la muestra de Ruiz de la Prada. / JORGE REY

La diseñadora madrileña es la protagonista de una muestra de 25 trajes y 16 fotografías en la Fundación Mercedes Calles

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

«Qué gozada que esto esté tan cerca, que pueda levantarme y desayunar en Madrid y estar a las 11,30 aquí». Para Agatha Ruiz de la Prada (Madrid, 1960) las comunicaciones precarias que nos unen con la capital no son un problema. En realidad, parece que nada es un problema para esta mujer, universalizadora del diseño de moda colorista y alegre, cuajado de nubes y estrellas. Hechuras como de golosina, volúmenes y formas imposibles, labios, lazos, corazones y huevos fritos forman parte de un universo que ha conseguido saltar de las pasarelas e inspirar todos los productos imaginables. ¿Quién no ha tenido alguna vez algún bolígrafo, una libreta, una colonia o un estuche de Agatha? Su mundo de arcoiris está en todas partes, diseños ya convertidos en verdaderos iconos.

La Fundación Mercedes Calles-Carlos Ballestero inauguró este jueves una nueva muestra, la primera dedicada a la moda, esa materia que une funcionalidad y arte. 25 vestidos y 16 fotografías forman parte de 'Agatha Ruiz de la Prada en Cáceres', una exposición que puede verse hasta el próximo 30 de septiembre. Se trata de la colección de otoño-invierno de 2019-2020.

Ruiz la Prada no duda que la relación entre moda y arte es estrecha y que ella misma mamó en la familia esa fascinación por la creatividad. Su padre, el prestigioso arquitecto Juan Manuel Ruíz de la Prada Sanchiz, mantuvo estrecho contacto con diferentes artistas. «Desde pequeña me iba con mi padre a ver estudios de pintores, galerías...». La diseñadora conoció a la coleccionista Juana Mordó, la mentora de Helga de Alvear. «Mordó llegó a España con 53 años, creó una galería e impulsó el arte moderno en España, se hizo muy amiga de mi padre, que le iba comprando cuadros mensualmente», explicó la diseñadora, que anunció que en la tarde de este jueves iba a visitar el centro de artes visuales Helga de Alvear.

Ella es consciente de la sorpresa que generaron sus diseños desde esos años 80, la Movida que vibró con su debut. «Lo más divertido de estos trajes es ponértelos, mis trajes hablan solos, tú llevas un traje de estos a una fiesta y enseguida el traje se ha comido la fiesta, es algo extraordinario». Su ropa, alega, «comunica cosas que tienen que ver con el mundo del arte y con el mundo de la cultura».

El color es piedra angular de su obra. «Por el mismo precio tú puedes ser feliz o desgraciada, yo he elegido una moda feliz, conseguida a través del color, con el traje que llevo es imposible que estés deprimida, con el traje tacataca es imposible que te aburras: entre que entras, sales del coche, te miran...son trajes contra la depresión».

«No voy a hacer huelga»

Era difícil obviar las preguntas sobre el feminismo y el día internacional de la mujer. ¿Cómo va a pasar Agatha Ruiz de la Prada este día? «No voy a hacer huelga, voy a hacer un día normal, me interesa mucho el feminismo, he leído a Simone de Beauvoir, pero se está exagerando un poquito». Últimamente, dijo, «solamente me preguntan por el feminismo, está bien, pero yo lo que veo es que se ha avanzado muchísimo».

Marisa Oropesa, amiga de Agatha Ruiz de la Prada y comisaria de la muestra, alabó el genio creativo de la diseñadora y Luis Acha, director de la Fundación Mercedes Calles, explicó que la muestra es también un homenaje a la trayectoria de esta mujer, Medalla de Bellas Artes.