«Acompaño a un enfermo y llevo un mes con bocatas»

Julia Rosado Gil es la primera por la derecha, que está de pie. /Lorenzo Cordero
Julia Rosado Gil es la primera por la derecha, que está de pie. / Lorenzo Cordero

Julia Rosado es una de las 40 personas que ayer protestaron por la situación en el nuevo hospital de Cáceres

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

«Lo de la cafetería es horrible para las personas que estamos acompañando a los hospitalizados. Yo llevó un mes o más con bocadillos porque no hay comida caliente. Lo que yo digo es que todos los días tiran comida que preparan para los enfermos, y nos la podían dar a los acompañantes pagando por ella», afirma Julia Rosado Gil, que está acompañando a su hermano Cayetano, que está hospitalizado por quemaduras graves.

Julia Rosado era una de las cuarenta personas que ayer se concentraron en la entrada del Hospital Universitario de Cáceres para protestar por la falta de medios y personal.

La protesta era similar a la que se realizó el pasado día 3 de julio. Entonces las personas que protestaron fueron unas cincuenta. Ayer eran diez menos, pero entre las personas había más acompañantes de enfermos.

Para los acompañantes es un problema el que aún no esté construida la cafetería del hospital, funcionando una pequeña provisional. Afirman que en esa cafetería sirven para comer bocadillos, tortilla, ensaladilla rusa o ensaladas, pero nada de platos calientes, quejándose de que por la noche está cerrada y no se puede cenar. También había quien se quejaba de los precios, «te cobran un euro por una pera o tres euros y cincuenta céntimos por una ensalada», indicaba otro acompañante. «Yo estoy bien, y puedo seguir con bocadillos – insiste Julia Rosado –, pero hay acompañantes que tienen diabetes, colesterol o problemas con el azúcar. No pueden seguir así».