La lluvia trunca la tarde de los pacenses con su Patrona

Paso de la Soledad en el interior del templo. :: j. v. arnelas/
Paso de la Soledad en el interior del templo. :: j. v. arnelas

JOSÉ VICENTE ARNELAS: MIRIAM F. RUA PAKOPÍ BADAJOZ.

El Jueves Santo se fue al traste por una lluvia imprevisible que obligó a elegir a las tres hermandades que procesionaban ayer entre las ganas y la sensatez. Imperó esta última y Badajoz se quedó sin ver a su Patrona, a la que solo pudieron acercarla a la puerta.

En la Soledad anunciaron primero el retraso de media hora en la salida, que finalmente se prolongó durante una hora. A las siete de la tarde salió la Cruz de Guía a la calle. En la plaza no cabía un alfiler. El cielo dio una tregua que permitió a la Hermandad lucir con detenimiento su nuevo misterio de la flagelación, protagonizado por un Amarrao que parecía aún más frágil ante la severidad del sayón con su látigo. Fue recibido con aplausos y sus costaleros quisieron darle una vuelta completa sobre sí mismos en la puerta de su ermita, para que todo el público pudiera contemplar su gran estreno. Media hora después pisó la plaza el paso del Ecce-Homo, pero entonces empezó a chispear y ya no hubo vuelta atrás. «Nos volvemos a casa», dijo el hermano mayor. Y así fue. Antes, quisieron presentar al Cristo del Perdón, que salió sostenido a pulso por la Policía Nacional. En la puerta, le cantaron 'La muerte no es el final', con Juan Ledesma llevando la voz cantante, el mismo que le cantó el martes a la Espina y la Amargura y el miércoles a la Esperanza.

La Sentencia y la Vera Cruz retrasaron todo lo posible una decisión difícil, pero finalmente no les quedó más remedio que anunciar lo que nadie quería oír, que suspendían sus procesiones.

Música dentro de San Agustín y muchas lágrimas. Resignación y seriedad en La Concepción, ante el Amor y la Consolación.

El Cristo de la Paz, que arrancó desde San Roque, hizo su recorrido por las calles pacenses durante la madruagda.