El fervor desborda el Martes Santo

Una multitud arropa a la Amargura en su salida. :: J. V. Arnelas

: MIRIAM F. RUA JOSÉ VICENTE ARNENAS PAKOPÍ BADAJOZ.

El cielo respetó el deseo de los miles de pacenses que ayer se echaron a la calle para seguir los pasos de la Espina, que rindió una vez más a toda una ciudad. Sus costaleros entregaron todas sus fuerzas para hacerlo caminar con una sobriedad y un realismo que erizaba la piel. Detrás una espléndida Amargura, que regaló la música de sus varales a su paso. La procesión de las Descalzas fue, como de costumbre, ordenada, seria y solemne, un ejemplo a seguir.

El Cristo de la Angustia, más alto en su paso y con su madre, la Misericordia, mirándolo, llevó al cielo a su barrio. Dos horas tardó en llegar a la margen izquierda desde su iglesia. En Puerta de Palmas le esperaba una multitud que vio caer el día con el paso cruzando el puente. Emotiva levantá en Carolina Coronado con los bebés de dos de sus costaleras. Emoción a flor de piel y veneración a borbotones dentro y fuera de su barrio.