Revuelo en el Casco Histórico de Badajoz por una bomba simulada en el interior de un libro

El artefacto que había en el interior del libro 'Reyes mendigos'. /C. EXTREMADURA
El artefacto que había en el interior del libro 'Reyes mendigos'. / C. EXTREMADURA

Los Tedax acudieron a una librería a analizar la aparición y confirmaron que no había rastros de explosivos ni capacidad de detonación

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

12.50 horas. El WhatsApp de Mario Montoya pita. Es su mujer. «¿Habías visto esto? Jaja. Da miedito». Y una foto. La abre y se encuentra un libro abierto que no tiene páginas. Su interior es una caja en la que hay cables de colores, un reloj de muñeca deportivo, baterías y lo que entienden que pueden ser transmisores. A Mario Montoya la imagen le da respeto. Parece una bomba. Y pide a Elena González que avise a la Policía Nacional.

De ahí se formó un revuelo que terminó con los Tedax entrando en la librería que ambos regentan en la calle Virgen de la Soledad, Cien Cañones, y varios agentes impidiendo el paso de peatones. La historia corrió por las redes sociales y a primera hora de la tarde ya se hablaba de un libro-bomba.

Sin embargo, la Policía Nacional desmintió que dentro del libro hubiera rastro de explosivos ni que tuviera capacidad de detonación. El libro existe, como se ve en las fotos, y los agentes acudieron a la llamada, pero nada más. Este jueves en el Casco Antiguo de Badajoz no hubo una bomba.

Mario Montoya y Elena González.
Mario Montoya y Elena González. / R. R.

Cien Cañones vende libros de segunda mano. Elena González estaba esta mañana ordenando ejemplares. 'Reyes Mendigos', de Jean Lartéguy y la editorial Ultramar, estaba en el suelo, junto a otros. Posiblemente, explicó la librera, lleva un mes en la tienda y casi con toda probabilidad alguien lo había donado. Primero le llamó la atención el peso y, al abrirlo, se encontró con la bomba-atrezzo. Lo dejó con mucho cuidado y dio el aviso.

Mario Montoya acudió tras recibir la foto en el móvil. Le llamaron la atención los tornillos y la pantalla del reloj. «Vi algo gris que podría ser goma dos y le dije a Elena que no lo tocara», añade.

Remitieron la foto a unos amigos que trabajan en la Policía Nacional. Y se encendieron las alarmas. Les pidieron que salieran de la tienda y la desalojaran, ya que en ese momento había dos o tres clientes entre sus estanterías.

Los agentes bloquearon la calle. No dejaban a los transeúntes continuar el camino. Los Tedax tardaron en llegar porque venían desde Mérida, explican los libreros. A las 14.10 horas los especialistas llegaron y una vez que comprobaron que no había peligro se fueron y se llevaron consigo el ejemplar.

Esta tarde, los libreros seguían dando explicaciones a los periodistas. Mario Montoya añade que le llamó la atención la fecha de edición y el autor, Jean Lartéguy. En realidad es el seudónimo de Jean Pierre Lucien Osty, un autor francés que fue voluntario en la II Guerra Mundial y que fue corresponsal. Al ver que era él, francés, pensó que podría tener relación con el País Vasco francés. Y la fecha terminó por escamarle. Era una primera edición de 1979. «¿Y si se preparó para ser usado y nunca se usó», se preguntaba mientras llegaban los agentes y analizaban el contenido. «Esa es la teoría que se me vino a la cabeza».

Una de las primeras personas que en enterarse del hallazgo fue Marci Pulido, que tiene su comercio, Arigato, muy cerca de la librería. «Elena me dijo que se había encontrado el panorama, y yo le dije:mira, para que después digan que en la calle de la Soledad nunca pasa nada. Si es la calle más moderna... Tenemos hasta bombas. Me lo tomé a broma hasta que me dijo que venía la Policía, entonces cerré la tienda y me fui».