«Me emociona cantar en alemán, es una lengua muy poética»

Elena Gragera. :: HOY/
Elena Gragera. :: HOY

En el concierto de esta noche combinará piezas de Schubert y Schumann con Turina o Falla Elena Gragera Mezzosoprano

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Elena Gragera vuelve al Festival Ibérico de Música. En Badajoz nació, se formó y ahora guarda un público fiel. Esta noche, a las ocho y media, cantará en el Salón Noble de la Diputación de Badajoz

-¿Qué tiene el lied alemán?

-Es música y poesía a la vez. Tienes que tener una fonética alemana perfecta. Incorpora muchas consonantes. Me emociona cantar en alemán, es una lengua muy poética.

-¿Por qué se fue directa al lied?

-Me cautivó cantar un poema. Ver como la música realza el poema. Toda una historia contada en dos minutos con mucha riqueza. Los grandes compositores que lo hacen son Schubert y Schumann.

-¿Exige mucho Schumann?

-En el momento en el que tienes que cantar en alemán, más que exigente es detallista. Me cautivó desde el principio y me fui a por todas.

-Y como contraste Albéniz y otros españoles.

-Nos gustan los contrastes. Pero en este caso mantenemos el hilo conductor de los españoles que vivieron o se exiliaron a París. Albéniz, Granados, Turina...

-Perdone el tópico. Pero para usted Badajoz no es cualquier sitio.

-Cada vez que canto en Badajoz se llena la sala. Hay un ambiente fantástico. Vienen amigos, compañeros del conservatorio, de la Compañía de María, del grupo de coros y danzas. Nos vemos. Nos abrazamos y siempre es muy bonito.

-¿Por qué los países nórdicos nos llevan tanta ventaja en música?

-En los países nórdicos los niños tienen más preparación musical y eso se traduce en más interés como adultos. Ves orquestas de chicos de diez y once años. Crecen sabiendo lo que aporta la música.

-¿Qué le dice a los que empiezan?

-Siempre es difícil aconsejar. Hacer una carrera es complicado. No todo el mundo tiene la capacidad de talento y de suerte. Es muy complicado. No siempre talento es igual a carrera. Yo he seguido un camino minoritario y he podido vivir de la música. Pero es difícil.

-¿Qué fue determinante en su carrera?

-Fue muy importante conocer a Antón, que ahora es mi pianista y mi marido. Me encaminó hacia la carrera. También me ayudó mucho conocer a Irmgar Seefried, una cantante austriaca y en La Haya encontré a Aalje Heynis, que me dio toda la técnica para cantar en alemán. Ella me dijo que estaba preparada para volar sola.