Las aves reinan en el parque del río Guadiana

La alimentación que reciben ha provocado un aumento de aves enfermas

Marta Muñoz
MARTA MUÑOZ

Mucho se ha hablado de la superpoblación de patos y gansos que existe en la margen derecha del río Guadiana. Desde hace varios meses, las calles y zonas ajardinadas están repletas de estas especies, una realidad que preocupa.

La razón que explica la existencia de esta superpoblación es clara: la alimentación que reciben. En el parque hay multitud de zonas con césped, del que se alimentan a todas horas. Esto ha provocado que los patos y gansos hayan aumentado su radio de comida, por lo que ya no se conforman con la zona cercana a la orilla del río.

A esta circunstancia se le añade un problema más grave. Cada vez más habitual ver a adultos y niños alimentando a estos animales. El parque cuenta con varios carteles informativos en los que se explica por qué no se les debe dar de comer. Sin embargo, se les hace caso omiso.

Según la bióloga Rocío Salgado, esta situación está provocando un daño importante. «Se ha convertido en una tradición. Es algo bonito para las personas que lo hacen pero no saben el daño que están haciendo. Dando de comer a los animales contribuyen a la superpoblación. No solo dañan el ecosistema, sino también a los animales porque no es la dieta natural de ellos», asegura Salgado.

La alimentación ha provocado incluso la aparición de la conocida como enfermedad de las alas de ángel. Ésta provoca la deformación de las plumas de las alas que puede impedirles volar. «Si no se controla este exceso de alimento, cada vez iría a mayor el número de animales enfermos. Muchos acaban muriendo», afirma la bióloga.

Posibles soluciones

Sobre la mesa se han puesto varias propuestas para intentar erradicar el problema. Por un lado, se pensó en alimentarles con un pienso que produjera infertilidad en estas aves pero, según Salgado, «no es recomendable porque afectaría a otras especies». También se ha hablado de retirar los huevos de los nidos antes de que eclosionen. La bióloga cree que es un trabajo costoso pero podría llevarse a cabo.

La última medida,, propuesta por SEO/BirdLife (Sociedad Española de Ornitología), es que los vecinos que lo deseen puedan adoptarlos. «Quizás es una de las menos agresivas para estos animales», admite Salgado

 

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