https://static.hoy.es/www/menu/img/aula-hoy-desktop.jpg

«Ahora me agrada más contar historias que dar noticias»

Teresa Viejo ha trabajado en prensa escrita, radio y televisión. :: hoy/
Teresa Viejo ha trabajado en prensa escrita, radio y televisión. :: hoy

La periodista hablará mañana en Cáceres y el martes en Badajoz, dentro del ciclo Aula HOY Teresa Viejo Periodista y escritora

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

Como periodista, Teresa Viejo ha pasado por la prensa escrita, la radio y la televisión. Y como escritora ha firmado tres ensayos y cuatro novelas. La última se titula 'Animales domésticos. Todas las historias de amor son peligrosas' (Plan B), y trata algunos de los temas que abordará en las charlas que dará dentro del ciclo Aula HOY. Serán mañana en Cáceres (a las 20.15 horas en la sede de Cajalmendralejo, en el chalé de los Málaga) y el martes en Badajoz (a la misma hora en el Colegio Oficial de Farmacéuticos, en la calle Ramón Albarrán).

-¿De qué trata su última novela?

CONFERENCIA

uTítulo
'Animales domésticos. Todas las historias de amor son peligrosas'.
uCáceres
Lunes 15 de enero a las 20.15 horas en la sede de Cajalmendralejo, en el chalé de los Málaga.
uBadajoz
Martes 16 de enero a las 20.15 horas en el Colegio Oficial de Farmacéuticos, en la calle Ramón Albarrán.

-Es un retrato de una relación de pareja aparentemente muy convencional pero muy extrema, que se intoxica de todo lo que se puede intoxicar una pareja en este siglo XXI. Esto nos vale para abordar en la novela temas como el verdadero amor, la lealtad, la infidelidad física, la posibilidad de enamorarte de la misma persona varias veces, la curiosidad, la venganza... Todo esto me sirve para reflexionar sobre los tiempos amorosos que vivimos, que están contaminados por los males que acechan a esta sociedad, una sociedad de consumo muy rápido, de consumo líquido, el amor líquido que decía Bauman.

«El periodismo no va a volver a ser lo que era en los tiempos saludables en los que yo empecé a formarme»

-Hizo la carrera de Periodismo, pero también inició los estudios de Sociología. ¿Hasta qué punto le influye la Sociología en su faceta de escritora?

-De Sociología cursé dos años. Me sirvió para la metodología de los ensayos que he escrito. De forma autodidacta, lo que he estado haciendo en estos últimos años de ejercicio periodístico ha sido un acercamiento psicológico a las historias y a las personas que entrevisto en 'La Observadora', el programa de entrevistas de Radio Nacional de España con el que llevo cinco años. Ahí hago entrevistas psicológicas, puras y duras. De hecho, me voy a doctorar en Psicología. Aunque me he decantado más por la psicología que por la sociología, creo que las dos son igual de importantes para cimentar el periodismo.

-Aunque hay mil ámbitos en los que ejercer el periodismo, en líneas generales todo periodista tiene como objeto de su trabajo al ser humano y la sociedad...

-Así es. Pero cuando te acercas al estudio del individuo entiendes cuáles son sus verdaderas motivaciones, y es más fácil hacer entrevistas. Manejas unos resortes psicológicos que te permiten un acercamiento a la persona que resultaría difícil sin esos conocimientos.

-En su web usted escribe lo siguiente: «A estas alturas, ya no me agrada contar noticias, prefiero las historias». ¿Por qué ha llegado a ese punto?

-Porque lo sientes así. No es que sea una evolución, en absoluto, y para mí no es ningún demérito contar noticias. Simplemente, pasas la vida probándote a ti mismo, que es un ejercicio muy saludable que recomiendo a todo el mundo, y acabas encontrando algo que te gusta más. Es como si estás probando pasteles y un día descubres de pronto el sabor del jengibre, por ejemplo, y resulta que aunque te parezca raro, es lo que más te gusta. Yo he contado noticias, algunas que tenían que ver con la actualidad y las he podido analizar, he hecho crónicas, etcétera, pero cuando cuento historias... No sé. Me da una felicidad... Hablando con Juan Ramón Lucas en Onda Cero, me hacía una pregunta parecida. Me planteaba que cuándo noté eso, que prefería contar historias a contar noticias. Y le respondía que te das cuenta, por ejemplo, cuando estos días atrás estás viendo en los telediarios las noticias sobre los miles de conductores parados con sus coches en la autopista AP-6, por la nieve. Tienes dos pulsiones posibles. La del periodista es ir allí con el micrófono y contar lo que está pasando, y la otra, que es la que me domina a mí, es la de desear ir allí a sentarme en alguno de esos coches a que me cuenten cómo están, qué sienten, si han tenido miedo... Entonces es cuando dices: «Manda la narradora». ¿Por qué? Pues no lo sé. Pero es lo que me ha pasado.

-Escribe, hace radio y televisión y escribe ensayos y novelas. ¿De todo esto, lo que más le gusta es contar historias?

-Sí. Es lo que más me gusta. Y algo que aún no he logrado pero espero lograr es contar una historia multimedia. Es decir, contarla por escrito y al mismo tiempo estar trabajándola con un guion para que fuese una serie o una película. Ese es mi sueño.

-¿Eso será lo próximo que haga?

-Ojalá. Me encantaría. Mi primera novela ('La memoria del agua') se adaptó a la televisión (en una miniserie con el mismo título) pero yo no fui partícipe de ese proceso.

-En 'La observadora', en Radio Nacional de España, ha entrevistado a mucha gente. También antes en otros medios. ¿De quién guarda un recuerdo especial?

-Me gustan los sabios. Me encanta hablar con gente que tiene años pero un espíritu jovencísimo, como Emilio Lledó, que es maravilloso. Como Amelia Valcarcel o Adela Cortina. O el escritor Eduardo Martínez de Pisón. O el alpinista Carlos Soria. Me impresionan estas personas que con ochenta años hacen cosas que yo no haría con veinte. Y me fascinan los neurocientíficos.

-Si un joven al que quiere, la hija de un amigo o un sobrino por ejemplo, le plantea que quiere estudiar la carrera de Periodismo, ¿qué le diría?

-Es una pregunta durísima. Porque no me habría gustado de ninguna manera que a mí me respondieran lo que voy a responder. Pero me parece que de vez en cuando, un golpe de realidad es necesario. La nuestra es una profesión en la UVI. Y desde luego no va a volver a ser lo que fue en los tiempos saludables en los que yo empecé a formarme. Ni los que trabajamos en ella ni los gestores ni los empresarios periodísticos hemos sabido responder a la rapidez con la que ha evolucionado la tecnología de la información. Y como no hemos sabido, estamos heridos de muerte. Por lo tanto, mi recomendación sería que se formara en otra disciplina. Que se formara mucho, que si quiere simultaneara la formación periodística con esa otra disciplina, y que tuviera siempre un plan B.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos