Tres comarcas unidas bajo una denominación

«En catálogo hay más de cien variedades de cerezas», expone Carlos A. Zarza Moreno, presidente de la Cooperativa Santa Catalina de El Rebollar, que está asociada a la Agrupación de Cooperativas Valle del Jerte.

De este centenar de tipos solo cinco están certificados bajo la Denominación de Origen Cereza del Jerte. Son cuatro picotas y una cereza de rabo. Las primeras son ambrunés, pico negro, pico colorao y pico limón, mientras que la navalinda es la única cereza que está catalogada por el Consejo Regulador.

Para que una cereza esté certificada con el sello de la denominación de origen, «lo primero es que tenga la calidad necesaria que se requiere para ello», informa Ignacio Montero, presidente de la Denominación de Origen.

A partir de ahí, la fruta debe pertenecer a árboles que estén registrados, para lo que tienen que estar en uno de los 26 municipios que incluye el ámbito geográfico de la denominación. «Estos son los once de la comarca del Valle del Jerte -Barrado, Cabezuela del Valle, Cabrero, Casas del Castañar, El Torno, Jerte, Navaconcejo, Piornal, Rebollar, Tornavacas y Valdastillas- algunos de La Vera, que deben de estar a una altitud superior a los 500 metros -Aldeanueva de la Vera, Arroyomolinos de la Vera, Cuacos de Yuste, Garganta la Olla, Gargüera, Guijo de Santa Bárbara, Jaraíz de la Vera, Pasarón de la Vera y Torremenga-, y varios del Valle del Ambroz, que tienen que estar a más de 600 metros sobre el nivel del mar -Casas del Monte, Cabezabellosa , Gargantilla, Hervás, Jarilla y Segura de Toro-», indica Montero.

Además, solo seis empresas pueden certificar cereza con denominación de origen y para ello deben estar en alguno de los términos municipales mencionados, porque para obtener el sello de Cereza del Jerte la fruta se debe manipular en el ámbito geográfico de la denominación.