Imágenes hiperespectrales para saber la producción y la salud del olivar

El equipo que toma imágenes hiperespectrales en un vehículo de Ctaex haciendo pruebas en una parcela de olivar. :: HOY/
El equipo que toma imágenes hiperespectrales en un vehículo de Ctaex haciendo pruebas en una parcela de olivar. :: HOY

CTAEX, VARIAS EMPRESAS, DOS COOPERATIVAS Y LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA CREAN UNA PLATAFORMA DIGITAL CON INFORMACIÓN GENERADA POR FOTOGRAFÍAS CON UN DETALLE IMPERCEPTIBLE AL OJO HUMANO

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOBadajoz

El olivar genera unos 2,5 millones de jornales cada año y representa, con sus más de 200.000 hectáreas, el cultivo de mayor superficie de Extremadura. Sin embargo, la producción se ve mermada en algunas campañas por falta de previsión, factores climatológicos, plagas y enfermedades. Con el objetivo de que eso no suceda ha nacido un proyecto creado por el grupo Soltel, Ambling Ingeniería y Servicios, las cooperativas Virgen de la Estrella de los Santos de Maimona y San Agustín de Obando, el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario de Extremadura (Ctaex) y la Universidad de Sevilla.

Sus promotores se han centrado en la tecnología hiperespectral, basada en imágenes que captan detalles que el ojo humano no alcanza a ver. Lo han hecho para desarrollar una plataforma digital de gestión de parcelas de olivar. Su nombre es 'Sacrops' y tiene tres funciones principales: monitorizar el estado de maduración de la aceituna, predecir la productividad desde las fases tempranas del cultivo y controlar las plagas y enfermedades.

«Es una iniciativa innovadora porque ahora es cuando se está empezando a trabajar más con cámaras hiperespectrales. Hasta el momento se había hecho con térmicas», apunta Jesús Gil, ingeniero agrónomo y responsable de proyectos de Ctaex. Él destaca que la imagen espectral se extrae de un objeto en función de la longitud de onda que refleja. «Si se fotografía una aceituna sólo se captura una banda del espectro, la visible. Si la imagen es hiperespectral puede llegar a 1.200 bandas y es capaz de profundizar entre capas contiguas y el nivel de detalle es altísimo», añade para explicar la razón de usar este método.

La validación del proyecto se ha realizado en parcelas de olivar con seis variedades distintas

El proceso

Ahora sus responsables pueden decir que la producción de aceituna y las plagas en el olivar ya se predicen a golpe de clic. Para ello, han desarrollado una plataforma digital en la que se vuelca toda la información obtenida a partir de las imágenes hiperespectrales.

«El contenido se canaliza a través de algoritmos de interpretación de imagen y predictivos que acaban en una plataforma de gestión. Está en formato web y para móvil», explica Gil, quien detalla que el agricultor puede obtener la información a tiempo real.

El ingeniero Jesús Gil señala la zona de sensores en el olivar
El ingeniero Jesús Gil señala la zona de sensores en el olivar

Los paneles de la aplicación ofrecen datos generales sobre la parcela. Entre ellos, su ubicación, su superficie, si es de secano o regadío, y la variedad que se cultiva. También determina la situación actual del cultivo y la previsión de cosecha con el número de kilogramos por hectárea. Eso se puede saber en fases tempranas, incluso desde que termina la floración.

La investigación se puso en marcha en 2015 y ha contado con más de 1,3 millones de euros

Además, permite visualizar si la parcela en cuestión tiene riesgo de padecer enfermedades o de ser atacada por plagas. «Por ejemplo, hemos comprobado su eficacia con la mosca, que es la que más afecta al olivar extremeño», afirma Jesús. Sus larvas se alimentan de la pulpa de las aceitunas y esto afecta directamente a la producción y repercute negativamente en la calidad de los aceites. Hay otras como el repilo, un hongo que se desarrolla en la cutícula de los tejidos y provoca la caída prematura de las hojas.

A esas funciones se suma la monitorización del índice de maduración del fruto, lo que permite determinar un momento óptimo de recolección. «Por cada kilo de aceituna obtendremos la máxima cantidad de aceite y siempre manteniendo la calidad», destacan los responsables del proyecto.

Su objetivo ahora es desarrollar un prototipo comercial para ofrecerlo como servicio a cooperativas y técnicos de explotaciones. «No queremos que compren el equipo hiperespectral, sino ayudarles a gestionar para la campaña de 2019», avanza Jesús Gil.

Él destaca que en la investigación también han utilizado sensores para obtener información sobre humedad, temperatura y características generales del suelo. Son datos que la aplicación también ofrece, además de recomendaciones de riego.

El presupuesto de este proyecto, perteneciente a la convocatoria Interconecta de 2015, ha ascendido a 1.323.242 euros.

 

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